adornado

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Sinónimos

adornado

, adornada
adjetivo
Traducciones

adornado

adorned

adornado

adornado
Ejemplos ?
Admirados quedaron de tanta cristiandad los abuelos, pero la madre quedó más admirada; porque, habiendo con las nuevas del cirujano sosegádose algún tanto su alborotado espíritu, miró atentamente el aposento donde su hijo estaba, y claramente, por muchas señales, conoció que aquella era la estancia donde se había dado fin a su honra y principio a su desventura; y, aunque no estaba adornada de los damascos que entonces tenía...
"Estando una mañana en el mercado, vi una mujer que me llamó la atención. Era alta, majestuosa; su cuerpo estaba envuelto en una sola pieza de tela floreada y su cabeza adornada de una corona de flores.
Es una hermosa costa, adornada sólo por las manos de la naturaleza, hacia la cual se vuelven sin cesar los ojos y de donde se siente pesar al alejarse.
Y Chicomecóatl, vistiéndose de bermellón desde la cabeza hasta los pies, adornada con aretes de verde jade y un collar de mazorcas de plata, quedó transformada en una hermosa joven.
Al terminar el tiempo dedicado a meditar, iniciaron los sacrificios ordenados por su reverenda madrecita, su abuela, TONACACIHUATL, TONANTZIN, la mujer creadora, la mujer benefactora; aquella adornada con un gran penacho de plumajes solares y en cuyo manto se veía dibujado el cosmos con sus constelaciones: OMECIHUATL, TONACACIHUATL, TONANTZIN, la misma dadora de vida, TOCI, adornada con IPALNEMOHUANI: aquello por lo cual existimos, la energía cósmica.
En fin, mal que bien, estuvo ya la casa adornada; pero ¡oh desgracia!, mi amigo tiene un suegro sumamente gordo; verdad es que es monstruoso, y es hombre que ha menester dos billetes en la diligencia para viajar; como a éste no se le podía romper pata como al sofá, no hubo forma de meterlo en casa.
Debe de estar, como la mayor parte de los hombres, por de fuera encuadernado con un lujo asiático, y por dentro en blanco; su carpeta, que será más elegante si puede cerrarse a guisa de cartera, debe ser de la materia más rica que se encuentre, adornada con relieves del mayor gusto, y la cifra o las armas del dueño; lo más caro, lo más inglés, eso es lo mejor; razón por la cual sería muy difícil lograr en España uno capaz de competir con los extranjeros.
Leyendo, pues, el duque en sus rostros sus intenciones, dijo: -Sosegaos, señor Lorenzo, que, antes que me respondáis palabra, quiero que la hermosura que veréis en la que quiero recebir por mi esposa os obligue a darme la licencia que os pido; porque es tal y tan estremada, que de mayores yerros será disculpa. Esto dicho, se levantó y entró donde Cornelia estaba riquísimamente adornada, con todas la joyas que el niño tenía y muchas más.
Ya peinada y limpia su tez morena y fina como el raso, sustituyó la de los quehaceres domésticos con una falda azul, púsose una chaquetilla blanca adornada de encajes, atóse a la esbeltísima cintura un delantal blanco también y también adornado de randas; calzóse pulidos brodequines de cuero blanco, adornó su cuello con un collar de múltiples vueltas de abalorios, y dado que hubo fin a su tocado, sentóse en la mecedora grave y meditabunda, pensando en el modo y manera de salir del atolladero en que habíala metido la decisión de su señor tío, el señor Cristóbal el Confitero.
A la luz de las estrellas y a la mucho más viva de los millares de cirios de la Basílica iluminada de alto abajo, hecha un ascua de fuego, adornada como para una fiesta y con las puertas abiertas de par en par, por donde se desliza, apretándose, el gentío ansioso por contemplar al Pontífice, se ve, destacándose de la roja muceta orlada de armiño que flota sobre la nívea túnica, la cabeza hermosísima del Papa, el puro diseño de medalla de sus facciones, la forma artística de su blanco pelo, dispuesto como el de los bustos de rancio mármol que pueblan el Museo degli Anticchi.
Nosotros -testigos imparciales e invisibles de la escena- juramos solemnemente que estaba, en aquellos momentos y de aquel modo adornada, Rosarito que metía miedo de bonita, con su cuerpo esbelto y elástico y con su semblante de acharranada expresión, de mentidas y gracíosísimas facciones, de ojos enormes de pupilas, que parecían siempre aletargadas por una ráfaga de placer; y de cabellera rubia que empenachaba de oro el marfil de su rostro, sonrosado en las mejillas, en que dos hoyuelos oficiaban de irresistibles tentaciones.
En aquel momento le parecía todo infinitamente hermoso, pues volvía a estar en medio del verdor, tomaba parte en la fiesta y el regocijo, oía el canto y la música, el rumor y el zumbido de muchas voces humanas, especialmente las que llegaban de la parte del jardín adornada con linternas de papel de colores.