adorador

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adorador

 
adj.-s. Que adora; que ama de forma extrema.

adorador, -ra

(aðoɾa'ðoɾ, -ɾa)
sustantivo masculino-femenino
persona que adora a otra o a una cosa los adoradores de ídolos
Sinónimos

adorador

, adoradora
adjetivo
Traducciones

adorador

Verehrer

adorador

ADJadoring
Ejemplos ?
QUETZALCOATL al oír las peticiones de sus adoradores, comenzó a quitarse todas las ricas joyas con que lo habían adorado al partir de TOLLAN.
Ya no quiero tanto, me conformo con que se varíe el texto cada dos años. No faltarán adoradores de la rutina que estimen descabellada tal idea.
Yo mismo, aun siguiendo de tan lejos a sus favorecidos adoradores, yo mismo he podido participar de sus beneficios, y saborearme con sus goces.
Tenía que acabar con todos los adoradores de QUETZALCOATL y para eso reunió a tanta gente de los alrededores de TOLLAN, como nadie lo había logrado, con el pretexto de un gran mitote, de una gran fiesta.
Más que vieja, estaba maltrecha, averiada por la miseria y las borrascas juveniles. De aquella hermosura soberana, que vio a sus plantas tantos adoradores, no le quedaba ni un celaje.
Un joven del mejor tono fue más asiduo y mañoso, y Adela abrazó por fin las reglas del gran mundo; el joven era orgulloso, y entre el cúmulo de adoradores de camino trillado parecía despreciar a Adela; con mujeres coquetas y acostumbradas a vencer, rara vez se deja de llegar a la meta por ese camino.
Corría el tiempo, y Mercedes, a pesar de las muchas ocasiones que de tratar a Máximo tenía, nada lograba descubrir en él que revelase siquiera inclinación por ella, nada, ni siquiera coqueteos de muchacho. Varios adoradores se le presentaron: a ninguno hizo caso: algo le decía interiormente: espéra, espéra.
Mas para berrinche de TEZCATLIPOCA, los AZTECAS no desfallecían; por lo contrario, reiniciando su peregrinaje se dirigieron rumbo a la región de COLHUACAN, el lugar de los adoradores de COLITZIN, el torcido, allá, por donde hoy se encuentra CULIACAN y Sinaloa, muy al norte y muy distante del ANAHUAC.
Los astros menores de esta brillante constelación, formando un dorado semicírculo en torno de ambos galanes, reían y esforzaban las delicadas burlas; y la hermosa objeto de aquel torneo de palabras aprobaba con una imperceptible sonrisa los conceptos escogidos o llenos de intención que ora salían de los labios de sus adoradores como una ligera onda de perfume que halagaba su vanidad, ora partían como una saeta aguda que iba a buscar, para clavarse en él, el punto más vulnerable del contrario: su amor propio.
Llegaba tarde al espectáculo, porque la prole la retenía, y porque el tocado se hacía interminable por la falta de costumbre y por la ineficacia de los ensayos para encontrar en el espejo, a fuerza de desmañados recursos cosméticos, la Mariquita de otros días, la que había tenido muchos adoradores.
¡Sus adoradores de antaño! Aquí entraba el remordimiento, que ahora lo era, y antes, al pasar por ello, había sido desencanto glacial, amargura íntima, vergonzante...
Como una mística se entrega al esposo ideal, y desprecia por mezquinos y deleznables los amores terrenos, yo me entregué a mis ensueños, desprecié a mis adoradores, y día y noche vi, y aún veo, ante mis ojos, la imagen del hombre bruto, que tiene cabeza humana y brazos que me abrazan con amor, pero tiene también la crin fuerte y negra, a que se agarran mis manos crispadas por la pasión salvaje; y tiene los robustos humeantes lomos, mezcla de luz y de sombra, de graciosa curva, de músculo amplio y férreo, lecho de mi amor en la carrera de nuestro frenesí, que nos lleva a través de montes y valles, bosques, desiertos y playas, por el ancho mundo.