adorador


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adorador

 
adj.-s. Que adora; que ama de forma extrema.

adorador, -ra

(aðoɾa'ðoɾ, -ɾa)
sustantivo masculino-femenino
persona que adora a otra o a una cosa los adoradores de ídolos
Sinónimos

adorador

, adoradora
adjetivo
Traducciones

adorador

Verehrer

adorador

ADJadoring
Ejemplos ?
“Si mis pensamientos hubieran sido menos delicados yo me avergonzaría de haberlos concebido pero adorador eterno de la soberanía de los pueblos, solo me ha valido de la obediencia con me han honrado para ordenarles que sean libres.
Uno de sus apasionados ha tenido la ocurrencia de regalarle una edición diamante de los más poéticos libros de la mística española; otro adorador, este platónico, le ha recomendado las obras de Schleiermacher (la Duquesa ha sido embajadora en Berlín, y ha vivido en Viena con un célebre poeta ruso).
¿Cumplía tal vez con los preceptos de la Iglesia? ¡Quite usted allá! Adorador del becerro de oro, su dios era el cincuenta por ciento.
Luego, para que yo no practicase su culto como un adorador cualquiera, me admitió en el colegio de los Pastóforos y, más tarde, entre los decuriones quinquenales.
Junto a ese mundano fatuo está el otro yo, el adorador del arte y de la ciencia que ha juntado ya ochenta lienzos y cuatrocientos cartones y aguas fuertes de los primeros pintores antiguos y modernos...
Y los flamantes paseos de Cristina y de las Delicias han completamente vengado a la fundación de Felipe II, a la pupila de los Hércules, a la confidenta de los Herreras y de los Murillos, a la Alameda... (fuerza es decirlo, perdónemelo, que aún me confieso su adorador) Vieja.
Este trastrueque del embudo y el libro parece indicar que la sabiduría libresca y la farmacopea deben ceder ante el hierro en un caso tan grave: Quod medicamentum non sanat, ferrum sanat. Estos personajes muestran la especial disposición de espíritu con que, según la opinión del adorador de Mme.
Ella empleó para con el nuevo adorador la misma táctica que para con los otros, y un día en que Roberto quiso pecar de exigente, obtuvo de los labios de cereza de la joven este categórico ultimátum: -Pierde usted su tiempo, comandante.
La de Rojas sintió una tentación invencible, que después reputó criminal, de decir, en voz bastante alta para que su adorador pudiera oírla, un chiste, un retruécano, o lo que fuese, que se le había ocurrido, y que para ella y para él tenía más alcance que para los demás.
XXXIV PALINODIA Tibio y no frecuente adorador de los dioses, extraviado por una insana sabiduría, véome en la precisión de volver atrás las velas y emprender de nuevo el camino abandonado; porque Júpiter, rasgando mil veces las nubes con su rayo encendido, lanza por el cielo sus caballos atronantes y su carro volador que estremecen la baja tierra, los ríos fugitivos, la Estige, las cumbres del Atlas y las hórridas mansiones del odioso Tártaro; él eleva a la altura a quien yace en el abismo, abate al poderoso y hace brillar al que vive en la obscuridad.
Cuando un adorador de Weng-Chan –dios de la literatura– era favorecido en sus versos y canciones, cuando el rico sembrador hacía una buena cosecha de habas; cuando el vil carnicero sacaba más pesas de grasa del cerdo joven; cuando el pobre de hacienda, a fuerza de estudio y de virtud era favorecido por el mandarín; cuando el transeúnte llevaba un traje de seda amarillo, cuando el honesto labriego podía comer un paté de entrañas de gamo o un nido de golondrinas; cuando el alumno distinguido de la academia conseguía una mención de honor; cuando el justo era alabado; cuando algo bueno hacía sonreír el alma de los habitantes de Siké, los enfermos de la "torva enfermedad" saciaban su despecho en la reputación del favorecido.
Cuando llegó lo más importante de la respuesta del inglés, disimuladamente Rosario volvió uno poco la cabeza y pudo observar la fisonomía, el gesto del que juzgaba su adorador más rendido...