adobe

(redireccionado de adobes)
También se encuentra en: Sinónimos.

adobe

(Del ár. at-tub, ladrillo.)
s. m. CONSTRUCCIÓN Conglomerado de barro y paja, moldeado en forma de ladrillo y secado al aire el vendaval echó por tierra varias cabañas de adobe.

adobe

(Del ár. ad-dabba, cerrojo.)
s. m. Objeto de hierro que se ponía en los pies de los presos. grillete

adobe

 
m. Masa de barro mezclado a veces con paja, moldeada en forma de ladrillo y secada al sol, que se emplea en la construcción de paredes o muros.

adobe

(a'ðoβe)
sustantivo masculino
masa de barro y paja utilizada en la construcción un muro de adobes
Traducciones

adobe

Luftziegel

adobe

adobe

adobe

adobe

adobe

adobe

adobe

Кирпич

adobe

Adobe

adobe

Adobe

adobe

Adobe

adobe

SM
1. (= tabique) → adobe, sun-dried brick
2. (Cono Sur) (hum) (= pie) → big foot
3. descansar haciendo adobes (Méx) → to moonlight, do work on the side
Ejemplos ?
Con grandes adobes fabricados en un lugar llamado TLALMANALCO comenzaron a construir aquello que sería admiración de los siglos: Una gigantesca pirámide, que poco a poco fueron incrementando su descomunal tamaño.
Partido Alonso de Aguilera, me detove en esta ciudad cuatro meses, en los cuales hice un fuerte de adobes, de mío de dos estados en alto y vara y media de ancho, donde pudiesen quedar seguros hasta cincuenta vecinos y conquistadores, que los veinte eran de caballo, que dejaba para la sustentación desta dicha cibdad, en tanto que con ciento y setenta, los ciento y veinte de caballo, pasaba yo delante a poblar otra ciudad en la parte que me paresciese a propósito.
Ya en 1555 llegó a haber hasta seis casas de ladrillos y adobes, cinco bodegas o almacenes del mismo material y gran crecimiento en la ranchería de Pitipilí.
Las dos sombras vivientes llegaron al pie del parapeto del río. Fortunato, con su fúnebre carga sobre los hombros, subió el tramo de adobes y se inclinó para arrojar el cadáver.
Fecho esto, entendí en proveer a lo que nos convenía, y viendo la grand desvergüenza y pujanza que los indios tenían por la poca que en nosotros veían, y lo mucho que nos acosaban, matándonos cada día a las puertas de nuestras casas nuestros anaconcillas, que eran nuestra vida, y a los hijos de los cristianos, determiné hacer un cercado de estado y medio en alto, de mill y seiscientos pies en cuadro que llevó doscientos mill adobes de a vara de largo y un palmo de alto, que a ellos y a él hicieron a fuerza de brazos los vasallos de V.
MOLINA DE ARAGÓN: Adobes, Alcoroches, Algar de Mesa, Alustante, Anquela del Ducado, Anquela del Pedregal, Baños de Tajo, Campillo de Dueñas, Castellar de la Muela, Castilnuevo, Ciruelos del Pinar, Cobeta, Corduente, Checa, Chequilla, Embid, Estables, Fuembellida, Fuentelsaz, Herreria, Hombrados, Luzón, Maranchón, Mazarete, Megina, Milmarcos, Mochales, Molina de Aragón, Morenilla, Orea, Pardos, Pedregal (El), Peralejos de las Truchas, Pinilla de Molina, Piqueras, Pobo de Dueñas (El), Prados Redondos, Rillo de Gallo, Rueda de la Sierra, Selas, Setiles, Taravilla, Tartanedo, Terzaga, Tierzo, Tordellego, Tordesilos, Torrecuadrada de Molina, Torremocha del Pinar, Torremochuela, Torrubia, Tortuera, Traid, Valhermoso, Villel de Mesa, Yunta (La).
Entramos por un estrecho callejoncito de adobes, pasamos un espacio pequeño donde charlaban gentes, y al fondo, en un inmenso corralón, levantábase la carpa.
la necesito intacta para clavarla en la plaza. A las tres de la tarde sentaron á Antesana en im poyo de adobes, en la acera del oriente de la plaza.
Más tarde a la luz de dos o tres chonchones de parafina, se proyecta en las murallas de adobes sin enlucir la sombra gigantesca de los trabajadores que alimentan el horno con manojos de sarmientos, y recogen la espuma que hierve y se agita en la superficie, con la gran espumadera de hojalata.
Vio el idioma castellano lleno de cojeras y de claros, y con su instinto estético fragante empezó a construir una nueva torre de gemas y piedras inventadas que irritó el orgullo de los castellanos en sus palacios de adobes.
A lo largo de cobertizos de bambú se veían hileras de viejas lavando azafrán; más allá, junto a un muro gris de piedras y de adobes, tres ancianos de turbante tra-bajaban frente a un telar.
Un piño de curiosos se detenía delante de las humeantes vigas y de los húmedos adobes, que despedían un olor acre y pegajoso, y entre ellos se veían las albas mangas de camisa del dueño de «La estrella parmesana» que no había alcanzado a sufrir nada.