Ejemplos ?
–Podemos dar preferencia -en un alto que todos admitimos y justificamos, -a la obra de mejor organización de nuestros elementos para una lucha electoral próxima, en que todos debemos estar unidos para dirimir con el adversario tradicional el pleito de preponderancias banderizas, en nombre de un alto interés patriótico; pero eso no quiere decir que debemos renunciar a lo que es esta fuerza moral, la razón de ser de nuestro partido mismo: sus ideas y sus aspiraciones perfectamente caracterizadas frente a las demás agrupaciones cívicas.
Y en verdad hemos obrado liberalmente haciendo esta última concesión, puesto que hemos considerado ser posible saber de cierta manera lo que absolutamente no se sabe. Porque admitimos que él sabe y que él no sabe, que es lo más irracional que puede imaginarse.
Nuestra solución revolucionaria será integral. No admitimos transacciones políticas ni remedios unilaterales ni parciales. Forjaremos la conciencia y el destino colectivos íntegramente.
Si admitimos como promedio el valor de la tierra de 500 pesetas hectárea, tendremos que el propietario actual, a cambio del anticipo que representa el valor de la tierra, más gastos generales, o sea 7.000 pesetas, más 4.000, igual a 11.000 pesetas, puede amortizar el valor de la misma, puesto que resta un beneficio a la propiedad de 3.500 pesetas, es decir, que por un lote de 10 hectáreas, pagado el colono, quedan a su favor 2.500 pesetas, que actualmente no pasan al del productor, el cual, a lo sumo, por anticipo y tierra podría pagar el 6 por 100 de las 11.000 pesetas, siendo beneficios totales para el trabajador.
Cierto que a estas funciones primordiales, a estos organismos esenciales del gobierno, aparecen unidos en el curso de la historia otras funciones y otros organismos. Admitimos de buen grado, por tanto, el que nunca o casi nunca ha existido en un país algo civilizado, un gobierno que, además de sus funciones opresoras y expoliadoras, no se haya asignado otras útiles o indispensables a la vida social, pero esto no impide que el gobierno sea, por su propia naturaleza, opresivo y expoliador, que esté forzosamente condenado, por su origen y su posición a defender y confortar a la clase dominante; este hecho confirma no sólo lo que antes hemos dicho, sino que lo agrava más.
–Ni la actitud abstencionista- que no esperamos, que no podría justificarse, que sería sencillamente absurda, -en el acto electoral; ni la renuncia de la minoría parlamentaria, que se insinúa como una posibilidad alarmante, que tampoco admitimos, -podría modificar la situación legal de las cosas.
(Aplausos.) Frente a la ley no hay ley, Entendemos que en época de crisis surja la idea de obtener lo que se necesita al margen o en contra de ella. Lo entendemos, pero no lo admitimos ni lo justificamos.
Pero un mi compadre me ha dicho, en puridad de compadres, que muerto Tijereta quiso su alma, que tenía más arrugas y dobleces que abanico de coqueta, beber agua en uno de los calderos de Pero Botero, y el conserje del infierno le gritó: -¡Largo de ahí! No admitimos ya escribanos.
Excesos aisladamente producidos han sido sancionados Además, y como jamás callamos la verdad, admitimos que, desgraciadamente y muy a nuestro pesar, las facultades propias del estado de emergencia en que estamos viviendo han dado lugar a la comisión de algunos abusos.
Esta prohibición no se aplica a las varias nacionalidades en las fronteras de Nuestro Imperio que practican la fe Mahometana. Admitimos y permitimos que se conquiste a otros y que se lo haga conforme a la religión cristiana de una manera decente.
Debemos no sólo admitir, sino atraer sin falta al Partido Socialdemócrata a todos los obreros que conservan la fe en Dios; nos oponemos categóricamente a que se infiera la más mínima ofensa a sus creencias religiosas, pero los atraemos para educarlos en el espíritu de nuestro programa y no para que luchen activamente contra él. Admitimos dentro del Partido la libertad de opiniones, pero hasta ciertos límites, determinados por la libertad de agrupación: no estamos obligados a marchar hombro con hombro con los predicadores activos de opiniones que rechaza la mayoría del Partido.
¿Es lícito políticamente que un partido adopte banderas o postulados nacionales, en razón exclusiva de sus luchas internas? No lo admitimos.