acrópolis


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acrópolis

(Del gr. akropolis < akre, alta + polis, ciudad.)
1. s. f. HISTORIA En la antigua Grecia, lugar fortificado en la parte más alta de las ciudades la acrópolis de Atenas fue saqueada en varias ocasiones a lo largo de los siglos.
2. La parte más alta de una ciudad.
NOTA: En plural: acrópolis

acrópolis

 
f. En las antiguas ciudades griegas, parte sobresaliente de la ciudad o ciudadela.
Díc. esp. de la de Atenas, construida sobre una roca (150 m de altitud). Contiene los principales templos de los dioses tutelares, desde la época micénica hasta la del Imperio romano. Bizantinos, francos, venecianos, catalanes y turcos transformaron los templos en palacios, iglesias o mezquitas y la Acrópolis en fortaleza. Son esp. notables los restos del Partenón, de los Propileos y del Erection.

acrópolis

(a'kɾopolis)
sustantivo femenino
lugar fortificado en la parte más alta de una ciudad la acrópolis de Tebas
Sinónimos

acrópolis

sustantivo femenino
(arquitectura) capitolio (arquitectura).

acrópolis:

ciudadela
Traducciones

acrópolis

acròpoli

acrópolis

Akropolis

acrópolis

acropolis

acrópolis

akropolo

acrópolis

acropole

acrópolis

acropoli

acrópolis

akropolis

acrópolis

acrópole

acrópolis

أكروبوليس

acrópolis

Акропол

acrópolis

Akropolis

acrópolis

Akropolis

Acrópolis

SFAcropolis
Ejemplos ?
Y tú, Héctor, ve a la ciudad y di a nuestra madre que llame a las venerables matronas; vaya con ellas al templo dedicado a Atenea, la de los brillantes ojos, en la acrópolis; abra la puerta del sacro recinto; ponga sobre las rodillas de la deidad, de hermosa cabellera, el peplo que mayor sea, más lindo le parezca y más aprecie de cuantos haya en el palacio, y le vote sacrificar en el templo doce vacas de un año, no sujetas aún al yugo, si apiadándose de la ciudad y de las esposas y niños de los troyanos, aparta de la sagrada Ilión al hijo de Tideo, feroz guerrero, cuya braveza causa nuestra derrota y a quien tengo por el más esforzado de los aqueos todos.
Adora, y calla. EL CORO A esta sagrada Acrópolis huimos, Al resonar el pavoroso estruendo. ETEOCLES No recibáis con lágrimas y voces A los muertos y heridos; en su sangre Ares se goza y se apacienta ledo.
¿Qué podría decir sin deshonrarme si regresara á la tierra délfica, en la acrópolis de los focenses, yo, que antes de que fueseis desgraciados era vuestro amigo, y no lo sería ya ahora que erais desgraciados?
En tanto ellas invocaban a la hija del gran Zeus, Héctor se encaminó al magnífico palacio que para Alejandro labrara él mismo con los demás hábiles constructores de la fértil Troya; éstos le hicieron una cámara nupcial, una sala y un patio, en la acrópolis, cerca de los palacios de Príamo y de Héctor.
Así hablo, y los demás reyes aplaudieron. Reuniéronse los teucros en la acrópolis de Ilión, cerca del palacio de Príamo; y la junta fue agitada y turbulenta.
Siete caudillos En ancho y negro escudo recogían La sangre de los bueyes inmolados, Y en la sangre sus manos empapando, Por Ares, por Belona y por el Miedo, Ávidos de matanza, ellos juraron La Acrópolis hundir de los Cadmeos, Y el pueblo desolar, o en propia sangre Esta tierra bañar, muriendo todos.
Sin duda los aqueos, ¡aborrecido nombre!, deben de estrecharnos, combatiendo alrededor de la ciudad, y tu corazón te ha impulsado a volver con el fin de levantar desde la acrópolis las manos a Zeus.
Cuando llegaron a la acrópolis, abrióles las puertas del templo Teano, la de hermosas mejillas, hija de Ciseo y esposa de Antenor, domador de caballos, a la cual habían elegido los troyanos sacerdotisa de Atenea.
No obstante, durante el transcurso de la invasión los ejércitos de Jerjes causaron serios daños a las ciudades griegas y muchas de ellas fueron quemadas y arrasadas, como le sucedió a la propia Atenas, que fue pasto de las llamas, incluyendo los principales templos de su Acrópolis.
Hornblower: The Greek World 479-323 BC, 120 Fue del tesoro de la alianza de donde Pericles sustrajo los fondos necesarios para llevar a cabo su ambicioso plan de construcción, centrado en la Acrópolis de Pericles, que incluía los Propileos, el Partenón y la estatua de oro de Atenea Promacos, esculpida por Fidias, amigo de Pericles.
Tal vez sus méritos se aprecien en sus diseños no ejecutados para la transformación de la Acrópolis de Atenas en un palacio para el nuevo Reino de Grecia o por el nunca realizado palacio de Orianda en la península de Crimea.
Este le preguntó qué le perturbaba, a lo que Pericles contestó que, habiéndole encargado a la ciudad edificar los Propíleos de la Acrópolis, había gastado tal cantidad de dinero que no sabía cómo rendir cuentas de su gestión.