acompañante

(redireccionado de acompañantes)
También se encuentra en: Sinónimos.

acompañante, a

1. adj./ s. Que acompaña los acompañantes no pueden entrar en la consulta.
2. s. m. Reloj que indica los segundos y es usado en las observaciones astronómicas.

acompañante -ta

 
adj.-s. Que acompaña.
m. mar. Reloj utilizado en las observaciones astronómicas.

acompañante

(akompaˈɲante)
sustantivo
1. persona que está o va con otra Los niños no deben ir en el asiento del acompañante, sino detrás.
2. persona que tiene una relación amorosa o sexual con alguien Subió al dormitorio con su acompañante.
3. música instrumento que acompaña a la voz o el instrumento principales el acompañante de una cantante
Sinónimos

acompañante

adjetivo y cosustantivo masculino
vela, carabina, escolta, lazarillo.
Vela, carabina y escolta suelen tener un uso burlesco e irónico; lazarillo se emplea para referirse al acompañante que guía y ayuda.

acompañante:

compadrecompinche, colega, concomitante, compañero, camarada, adlátere,
Traducciones

acompañante

akkompagnatør

acompañante

Begleiter

acompañante

compagnon

acompañante

companheiro

acompañante

towarzysz

acompañante

σύντροφος

acompañante

Спътник

acompañante

コンパニオン

acompañante

동반자

acompañante

SMF (= que acompaña) → companion, escort (Mús) → accompanist

acompañante

mf companion, person accompanying
Ejemplos ?
Sin darse cuenta, el soberano se encontró en el centro de un pequeño claro del bosque y llamó a sus acompañantes, pero nadie le respondió.
En su cabeza traía además, una diadema de brillantes nacarados que despedían doce rayos que iluminaban, como reflectores, a cada una de las doce jóvenes pelirrojas acompañantes y que las envolvían dando la apariencia de estar en nichos resplandecientes.
, general jefe de todos los griegos. Un Mensajero. Acompañantes de Menelao, de Agamenón y de Teucro. Coro de quince marinos, soldados salaminos, de Áyax, dirigidos por el Corifeo.
Cuando se fueron los acompañantes al entierro, diéronse perfecta idea de la vida, y recordaron la máxima en la Cuaresma predicada en la iglesia de Santa Cristina por el abad: «Sólo hay una verdad: Dios.
Este era un muchacho de pocos amos y viendo a otros chicos de su edad que estaban jugando a la pelota, como él no tenía tampoco aquellos ratos de expansión, dejó que se alejaran un poco la princesa y sus acompañantes y propuso a los niños ser de la partida, a lo que ellos accedieron gozosos.
El altivo Monteagudo se hizo el remolón, y volviendo la cara hacia el grupo de acompañantes, gritó: «Un criado que reciba el sombrero de su excelencia».
Lluvia para toda la noche —pensó. Y volviéndose a sus acompañantes, que se mantenían mudos en popa: —Pónganse las capas —dijo brevemente—.
Y recomenzaban otra vez, grandes, aisladas y calientes, para cortarse de nuevo en la misma oscuridad y la misma depresión de atmósfera. —Sujétense bien —repitió Subercasaux a sus dos acompañantes—.
La demora tarda de vuestra mente se aparte; juntas id, seguidme a la frigia casa de Cibebe, a los frigios bosques de la diosa, 20 donde de los címbalos suena la voz, donde los tímpanos rugen, donde el flautista frigio canta grave con su curvo cálamo, donde sus cabezas las Ménades con fuerza sacuden, de hiedra ornadas, donde los sacrificios santos con agudos alaridos hacen, donde acostumbraba a revolotear aquella de la diosa errante cohorte, 25 adonde a nosotras honra apresurarnos con agitados tripudios.” Una vez que esto a sus acompañantes Atis cantó, bastarda mujer, el tiaso de repente en sus lenguas trepidantes aúlla, el leve tímpano remuge, los cavos címbalos resuenan.
El rey penetró entre los árboles sin prestar atención a que sus acompañantes se habían enredado por extrañas lianas que les impedían continuar por aquel espacio.
Los primeros tienen capa o capote, aunque haga calor; echarpe al cuello y gorro griego o gorra si son hombres; si son mujeres, gorro o papalina, y un enorme ridículo; allí va el pañuelo, el abanico, el dinero, el pasaporte, el vaso de camino, las llaves, ¡qué más sé yo! Los acompañantes, portadores de menos aparato, se presentan vestidos de ciudad, a la ligera.
A ello se le suma, la falta de baqueanos verdaderos y el engaño permanente de que era objeto por sus propios indios acompañantes, además de la codicia de los indios en distintos lugares del viaje que querían quedarse con el pan, el vino, el tabaco y las agujas del misionero.