Ejemplos ?
Los que acometen una empresa, por lo general, cosechan solamente las privaciones y riesgos que hay que correr para darle cima, pero U.
m. sabe, siempre que la ven la acometen. Vuestra merced me eche su bendición y haga mill mercedes, pues yo nunca me he de cansar de hacerle servicios.
Porque en Londres no se roba; en Londres, donde en la calle acometen los malhechores a la mitad de un día de niebla a los transeúntes.
Yo no digo que no las siente; pero digo que las vence, y que estando plácido y quieto se levanta contra las cosas que le acometen, juzgando que todas las adversas son examen y experiencias de su valor.
Y, sobre todo, cae tan bien al pie de una lista de defunciones, de bailes, en proyectos de matrimonios en ciernes, de trabajos y toilettes, la firma de un literato de algún mérito, que casi hace que uno mire de buena gana y con tolerante afabilidad los revolcones y descalabraduras de tanto imberbe e incompetente doctrina al escalar difíciles y para ellos imposibles empresas, que acometen por la sencilla razón de que las encuentran abandonadas por sus legítimos defensores, a caza a la sazón de misterios de gabinete.
Tal, por cierto, como sería ignorancia de tu propio ser, el dolerte y lamentarte de que te sucedió algún caso acerbo; o admirarte igualmente, o indignarte de aquellas cosas que suceden así a los buenos como a los malos, cuales son las enfermedades, las muertes y los demás accidentes que acometen de través a la vida humana.
Además, aseguran haber un templo suyo en la isla Diomedea, no muy distante del monte Gargano, situado en Apulia, y que estas aves andan volando alrededor de este templo, y que asisten allí continuamente, ocupándose en un ministerio tan santo y admirable como es tomar aguas en los picos y rociarle; y si acontece llegar allí algunos griegos, o descendientes de griegos, no sólo están, quietas, sino que los halagan y acarician; pero si acaso llegan otros de otra nación, acometen a sus cabezas y los hieren tan gravemente que a veces los matan; porque aseguran que con sus fuertes y grandes picos están suficientemente armadas para poder realizar esta empresa.
Así sucede cuando, en los sueños provocados por un dolor, luchamos desesperadamente con perros o toros que nos acometen, o cuando en el sueño femenino de estímulo sexual, se ve perseguida la durmiente por un hombre desnudo.
Tornó el héroe a relumbrar la espada, y ésta fue la señal. Los combatientes con firme paso y exultantes frentes se acometen, se mezclan...
Sobre su frente pasaron con rudo silbar las balas, y gendarmes le acometen diciendo «¡Ríndete a Francia!» Y entonces él —«No se rinden los que nacen en España», y contra el jefe enemigo su ancho trabuco descarga.
En países como el nuestro, donde la literatura no es una ca- rrera, y en donde ni siquiera encuentra estímulos dignos quien consagra sus ocios al cultivo de las letras, creo que, los que, por justos ó verenjustos, hemos alcanzado á crearnos una mo- desta fama, llenamos deber de patriotismo alentando con una palabra de aplauso á los jóvenes que, con destellos de talento y sobra de entusiasmo, acometen la ardua empresa de dar á la estampa sus producciones.
¡Con qué fruición, pueril quizá, pero disculpable, me digo después de oírle: «-¡Aún queda un marino!...» ¡Y qué tentaciones me acometen otra vez de publicar aquí algunas de esas narraciones!