Ejemplos ?
asquería es un término culinario usado para aludir a las entrañas (vísceras, entresijos, asaduras o achuras) de un animal matado, así como a otras partes tradicionalmente consideradas despojos: morro, careta, orejas, lengua, patas, sangre, etcétera.
En Argentina y Uruguay el asado tradicional se elabora a menudo con distintos tipos de achuras, como los chinchulines y la tripa gorda, la mollejas y el riñón.
Prueba por equipos: divididos en dos equipos, los participantes deberán cocinar una auténtica parrillada para un grupo de folcloristas. El menú consistirá en achuras, tres cortes de carnes, dos guarniciones y dos postres.
La producción de carne vacuna y la amplia explotación del sector de lácteos hacen de la gastronomía uruguaya un monopolio cárnico, predominando los alimentos derivados de la ganadería, entre los cuales se encuentra la carne de cuadril, el asado, las costillas, las achuras, los chinchulines, la ubre, la lengua y la molleja.
En Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay, Honduras, Venezuela, México y España se entiende por asado no sólo al método de cocción, sino también a la parrillada, el acto social de comer carnes (blancas y rojas) o choripanes. En varios de estos países las parrilladas o asados incluyen también achuras y embutidos.
En todo Uruguay, el asado más tradicional se hace con carne vacuna (costillar, vacío o asado de tira, entraña) y achuras como los chinchulines, chorizos parrilleros, centro tripero, tripa gorda, mollejas, riñones, salchichas parrilleras, morcillas, los chorizos bombón, longanizas, las criadillas, corazón y ubre de vaca.
Aunque en el artículo parrillada se incluyan a los asados conosurenses, es frecuente en el Cono Sur llamar parrillada a las carnes y achuras cocidas y aún tibias en pequeños parrillas portátiles (casi equivalentes a los grills estadounidenses, si bien con mayor ventilación, lo que evita que los alimentos se impregnen de gases tóxicos y pierdan su sabor).
En un típico asado argentino, además de la carne, se cocinan chorizos, morcillas, salchichas parrilleras y achuras como chinchulines, tripa gorda, mollejas, ubre de vaca, riñónes y criadillas (testículos de toro).
Se utilizan las ya mencionadas menudencias (en el Río de la Plata se las conoce como «achuras» en cuanto “vísceras comestibles de una res”, y por degeneración de la palabra, en el Paraguay se les da el nombre de «churas»), más cebolla, cebollita de verdeo, locote, locote picante y perejil.
Multitud de negras rebusconas de achuras, como los caranchos de presa, se desbandaron por la ciudad como otras tantas arpías prontas a devorar cuanto hallaran comible.
Los perros que lamen la sangre tibia, los gatos que desgarran los bofes palpitantes, los chimangos que esperan gritando su parte del festín, los muchachos que se llevan las achuras para la cocina, el padre que con toda su fuerza empuja la carretilla en la cual zangoletea media res, y la madre que apronta la olla, segura ya de poder llenarla, todos se sienten invadidos por la satisfacción bestial y profunda de la renovación de su victoria sobre el hambre.
Don Antonio desolló el animal, con cuidado, tiró las tripas a la perrada, después de sacarles el sebo, colgó del gañote, los bofes, en un clavo de la costanera, para repartirlos despacio a los gatos, que esperaban, sentados, en paciente rueda, que los perros se hubieran saciado; arregló la carne en dos medias reses, en el cuartito que servía de fiambrera, llevó a la cocina las achuras y la cabeza, y volvió a tender a la sombra, con todo cuidado, para que no se resecara, el cuero del capón, en una travesaña clavada en dos postes altos, colocándolo a lo ancho, y no a lo largo, lo que le hubiera hecho perder su flexibilidad.