Ejemplos ?
Sudoroso y jadeante en el húmedo fondo de la mina se debate contra la roca un hombre que vive acariciado por la muerte, a la cual se parece con la palidez del rostro, martillea y dinamita; trabaja con los reumas filtrándose a través de sus tejidos y la tisis bordando sus mortales arabescos en las blanduras de sus pulmones sofocados.
Tú que eres mas viejo que yo en la casa, ¿los conoces? -Claro -respondió el mastín-. La de veces que ella me ha acariciado y me ha dado huesos. No le muerdo nunca.
Por otra parte, nos congratulamos de que un grupo considerablemente numeroso de trabajadores, los empleados bancarios, logren un anhelo largamente acariciado: el derecho a poder sindicalizarse, autodefenderse, y por qué no decirlo, sacudirse el régimen vejatorio al que estaban sujetos con los banqueros privados.
La lucha con los árabes nos había hecho los soldados de Cristo. Fue desde entonces nuestro más acariciado ideal llevar a todas las gentes el Evangelio.
Este hecho, si no motivó precisamente en el ánimo de Artigas la resolución de reunir a los “ Pueblos Libres ” para deliberar sobre objetos de interés común, determinó con certeza el adelanto de lo ya por él meditado y acariciado.
En otros, póstumos enclenques del dandismo literario del Segundo Imperio, o escépticos postizos bajo cuya máscara de indiferencia suele latir un corazón de oro, la moda es el desdén, y más, de lo nativo; y no les parece que haya elegancia mayor que la de beberle al extranjero los pantalones y las ideas, e ir por el mundo erguidos, como el faldero acariciado el pompón de la cola.
Pero una feliz idea vino a borrar todas aquellas retorcidas visiones: Eustaquio se acordó del magistrado, antiguo cliente de su suegro y que tan amablemente le había acogido; se propuso ir a verle a la mañana siguiente y confiarse a él por completo, persuadido de que le protegería, aunque sólo fuera por Javotte, a quien había visto y acariciado desde niña y por maese Goubard, al que tenía gran estima.
Duró mi sueño hasta llegar a Yarmouth, que por cierto en el hotel en que nos detuvimos me pareció un Yarmouth tan distinto al que yo recordaba, que perdí la esperanza que había acariciado de encontrarme con alguien de la familia Peggotty.
En cierta vez hizo un muñeco de pañolones y, arrojándolo a la banca de los machos, exclamó: "Recojan el botaíto", y el botadito pasó de mano en mano muy acariciado y agasajado por todos.
Este era un viejo abad que, después de haberme previamente besado y acariciado el trasero durante más de media hora, hundió su lengua en el agujero, hizo que penetrara con fuerza, la volvió y revolvió con tanto arte que creía casi sentirla dentro de mis entrañas.
Ahora recuerdo que he acariciado varias veces la esperanza de que también esta señora se confiase a mis cuidados profesionales; pero siempre he acabado por considerarlo improbable, pues es persona de carácter muy retraído.
"He acariciado a la gran naturaleza, y he buscado al calor del ideal, el verso que está en el astro en el fondo del cielo, y el que está en la perla en lo profundo del océano.