acabo


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m. Acabamiento, cumplimiento.
Ejemplos ?
Por lo demás, no se piense que la emigración al Ayuí pudo ser contigüidad histórica donde yo acabo de señalar categóricamente continuación sin intermitencias.
Y agora, visto el daño que haría a mi conciencia y a vuestras haciendas, arrepentido de lo hecho, os declaro claramente que las bulas que predica son falsas, y que no le creáis ni las toméis, y que yo directe ni indirecte no soy parte en ellas, y que desde agora dejo la vara y doy con ella en el suelo; y si algún tiempo este fuere castigado por la falsedad, que vosotros me seáis testigos como yo no soy con él ni le doy a ello ayuda, antes os desengaño y declaro su maldad.” Y acabo su razonamiento.
«Había dicho a Diotime casi las mismas cosas que Agatón acaba de decir: que el Amor era un gran dios y el amor de lo bello, y ella se servía de las mismas razones que acabo de emplear contra Agatón para probarme que no era bello ni bueno.
Ahora acabo de hablar con el edecán naval, comandante Grez, quien me dice que ellos, los tres edecanes se van a retirar de La Moneda y que vienen hacia el Ministerio de Defensa.
S°r Virrey del Perú, remitiendole en alcanse, que acabo de hacer a el correo que salió antes de hayer los oficios originales de V.
Lea usted esta carta que acabo de recibir, y verá dónde estaban los quinientos duros desde la tarde en que mi madre cayó herida de muerte...
Creo que el Amor te parecía muy bello porque lo amable es la belleza real, la gracia, la perfección y el soberano bien. Pero el que ama es de una naturaleza muy diferente, como acabo de explicar.
La carta era del abogado o asesor de la difunta Generala, y decía así: "Señorita doña Angustias Barbastro: Acabo de recibir extraoficialmente la triste noticia del óbito de su señora madre (Q.S.G.H.), y acompaño a usted en su legítimo sentimiento, deseándole fuerzas físicas y morales para sufrir tan inapelable y rudo golpe de la Superioridad que regula los destinos humanos.
De mí os digo que venero todo cuanto a él se refiere y que hago de ello un culto particular y lo recomiendo a los otros; en este mismo instante acabo de celebrar lo mejor que he podido, como hago sin cesar, el poder y la fuerza del Amor.
Estoy seguro de que han ido a denunciarme, y acabo de tenderme en el diván: como el dolor de cabeza continúa, me he atado la cara con un pañuelo blanco.
¡De hermano, a ella, Enid, que era mi sola sed de dicha en el inmensomundo! A los tres días de la escena que acabo de relatar regresamos a Hollywood.
Miradas de soslayo todo el día, cuchicheos incesantes, que cesan de golpe en cuanto oyen mis pasos, un crispante espionaje de mi expresión cuando estamos en la mesa, todo esto se va haciendo intolerable. —¡Pero qué tienen, por favor! —acabo de decirles. —¿Me hallan algo anormal, no estoy exactamente como siempre?