acólito

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acólito

(Del lat. acolytus < gr. akolithos, que sigue o acompaña.)
1. s. m. RELIGIÓN Clérigo que ha recibido la orden del acolitado.
2. RELIGIÓN Monaguillo, el que ayuda al sacerdote en la celebración de la misa.
3. Persona que sigue y acompaña siempre a otra. compañero

acólito

 
m. Clérigo que ha recibido la mayor de las cuatro órdenes menores.
Monacillo o monaguillo.
fam.El que sigue o acompaña constantemente a otro.

acólito

(a'kolito)
sustantivo masculino
persona que sigue a otra y le muestra subordinación los acólitos del político
Sinónimos

acólito

sustantivo masculino

acólito:

monaguilloadlátere,
Traducciones

acólito

server, acolyte

acólito

Ministrant

acólito

acolyte

acólito

acoliet

acólito

acólito

acólito

Akolita

acólito

SM (Rel) → acolyte; (= monaguillo) → server, altar boy (fig) (= adlátere) → acolyte, minion
Ejemplos ?
Da orden para que todo aquello perteneciente a Petronio sea destruido; su casa, sus estatuas, sus muebles, sus sirvientes, sus esclavos. Nerón, acompañado por Popea y sus demás acólitos, hace su entrada triunfal en el Palco Imperial del circo romano.
Coloso (Peter Rasputin): El veterano x-man regresó a los caminos superheroicos luego de un breve paso con los Acólitos, el equipo de seguidores de Magneto.
XIX. Juego de acólitos. Todo en plata de ley, los ciriales fueron realizados por José Jiménez (1954), al igual que la naveta (1959).
El Patón y sus acólitos se evaporaron, pero es fama que desde entonces viene, de vez en cuando, Su Majestad Infernal a la ciudad de Ica en busca de su poncho.
Puesto el último vendaje, Sor Simona murmuró con un fuego simpático en los ojos: —¡No he visto nunca tanto ánimo! Y los acólitos que habían asistido al sacrificio, prorrumpieron también en exclamaciones: —¡Qué valor!
En el centro de la nave aparecía el sacerdote, revestido de casulla de plata y negro, mostrando una gran cabeza calva, cubierta en su vigésima parte por el solideo.Lo rodeaban varios acólitos, ante un improvisado altar, donde leía con mística unción los responsos, en un facistol de hojalata.
José Matías Vázquez de Acuña, actual conde de la Vega del Ren, hubo en la torre del convento repique de campanas, y le salió a recibir toda la comunidad, y el padre Prepósito le dio el agua bendita, después de cuyo acto fue conducido hasta el lugar donde se ponen los asientos para la comunidad, que es antes del presbiterio al lado del Evangelio, en que fue sentado, presidiendo a toda la comunidad, en una silla de terciopelo que allí estaba puesta con un cojín de lo mismo en el suelo, y al tiempo del Evangelio le fue a dicho señor conde presentado un cirio, y concluido esto fue incensado por uno de los acólitos, y al tiempo de la paz se le dio a besar a dicho señor una patena.
A su vuelta, los delegados de Ginebra convocaron a sus secciones a una asamblea general que, a pesar de la oposición de Bakunin y sus amigos, aprobó su actuación en el Congreso de La Chaux-de-Fonds. Al poco tiempo, Bakunin y sus acólitos más activos fueron expulsados de la antigua federación de la Suiza francesa.
Cantos misteriosos de eras olvidadas, cuyo origen se remontaba a eones desconocidos de antes de la memoria del hombre, estaban siendo pronunciados desde los rincones enterrados de los profundos plumones de los acólitos.
El poder, tomando por ejemplo aquello que tenemos delante, está constituído por el señor Bonaparte que, todavía ayer, era un pobre proscrito sin demasiada libertad y sin más dinero que libertad; por setecientos cincuenta Júpiteres tonantes que -vestidos como todos y no más bellos ciertamente-, hace unos meses hablaban con nosotros -y no mejor que nosotros, oso decirlo-; por siete u ocho ministros y sus acólitos, la mayor parte de los cuales, antes de tirar de las cuerdas de las finanzas, tiraban de la cola del diablo con tanta obstinación como un amanuense cualquiera.
Pero estaban llamando a la puerta, gritaban, hacían un ruido espantoso, y pronto una violenta ráfaga la abrió de par en par. La casa se inundó de magistrados, de sus acólitos y gente de toda ralea.
La chica se hizo un ovillo de terror irracional, indefensa ante la rabia de los acólitos blasonados; su cara tachonada de orquídeas apretada entre sus hinchados senos mientras cerraba fuertemente sus curvas pestanas esperando abrirlas y encontrarse a sí misma despertando de una pesadilla mórbida.