acérrimo

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acérrimo, a

(Del lat. acerrimus < acer, agudo.)
1. adj. Muy fuerte, vigoroso o tenaz es un defensor acérrimo de los derechos humanos. voluntarioso
2. Intransigente, extremadamente brusco. suave

acérrimo, -ma

 
adj. fig.Superlativo de acre.
Muy fuerte, tenaz o vigoroso.

acérrimo, -ma

(a'θerimo, -ma)
abreviación
que es decidido y tenaz en relación con algo un enemigo acérrimo
Traducciones

acérrimo

obstiné

acérrimo

acerrimo

acérrimo

坚强

acérrimo

堅強

acérrimo

ADJ [partidario] → staunch; [enemigo] → bitter
Ejemplos ?
Los extranjeros tenían alto interés en la separación pues era el modo de entrar en estas provincias y de permanecer en ellas, de modo que se van a convertir en propagandistas acérrimos de la separación.
Hubo, sin embargo, largas y ardientes disputas que dividieron en dos bandos acérrimos a los gijoneses, como hoy se dividen en germanófilos y francófilos y mañana se dividirán de otra manera, porque a los buenos españoles les es el mundo un pretexto para querellarse los unos con los otros.
Acreditan lo primero, en multitud innumerable, los acérrimos y audaces guerreros que por todos estilos ha criado Córdoba; ya para pasmo y terror de los enemigos de España, como el Gran Capitán; ya para perpetua desazón y sobresalto constante de los españoles mansos, como el Tempranillo, el Guapo Francisco Esteban, el Chato de Benamejí, el Cojo de Encinas-Reales, Navarro el de Lucena y Caparrota el de Doña Mencía.
Madero, por falta de entereza y debilidad suma, no llevó a feliz término la Revolución que gloriosamente inició con el apoyo de Dios y del pueblo, puesto que dejó en pie la mayoría de los poderes gubernativos y elementos corrompidos de opresión del Gobierno dictatorial de Porfirio Díaz, que no son, ni pueden ser en manera alguna la representación de la Soberanía Nacional, y que, por ser acérrimos adversarios nuestros y de los principios que hasta hoy defendemos, están provocando el malestar del país y abriendo nuevas heridas al seno de la Patria para darle a beber su propia sangre; teniendo también en cuenta que el supradicho señor don Francisco I.
Alejandro se hallaba en un palco de platea con sus amigos Luis y Cipriano, partidarios acérrimos de la D'Angri, que cantaba la parte de Faon.
El primero labró la fortuna de los acérrimos sostenedores de la monstruosa tiranía, y de la miseria en que yacían, pasaron á la opulencia, llegando el escandalo hasta ostentar las mujeres impudicas de esos hombres menguados, las alhajas y otros objetos que eran de las familias á quienes se les aplicó el decreto.
Al efecto, señores, juremos por el nombre preclaro de D. Juan Manuel de Rosas, constituirnos en sus mas acérrimos sostenedores, y perecer primero antes qne abandonarlo.
A aquellos patriotas acérrimos, gente recia, recta, y de crispante fibra, que no reparan en barras, ni se ahorran con nadie ni aun con su padre, si á la madrepatria la perjudica en lo mínimo; á estos (máxime si son filósofos) los llaman jacobinos.
Entre todos sus varones insignes en virtud, armas y letras, no hacen alarde los romanos de otro mejor que de Régulo, a quien ni la felicidad le perdió; pues con tantas victorias murió pobre, ni la infelicidad quebrantó su constante ánimo, puesto que volvió sin temor a una servidumbre tan fiera, sólo por atender la felicidad de su patria; y si tales hombres, acérrimos defensores de Roma y de sus dioses (a quienes adoraban con el mayor respeto...
De esta justicia y bondad dimanó que Marco Camilo, varón singular de aquel tiempo, que al cabo de diez años de guerra, en que el ejército romano tantas veces había tenido tan funestos sucesos que estuvo en términos de ser combatida la misma Roma, venció con extraordinaria felicidad a los de Veyos, acérrimos enemigos del pueblo romano...
No me incumbe explicar esto ni hacer aquí la sátira del modo de ser de las sociedades modernas. Remito al lector á los socialistas, hijos legítimos de los economistas y sus más crueles y acérrimos adversarios.
"Los reformadores de aquella época eran muy acérrimos contra el clero por su doble traición a la humanidad y a la cristiandad, oponiéndose en vez de apoyar a la Revolución; pero el tiempo ha atemperado los ásperos juicios de toda clase, y miramos atrás más bien con profunda lástima en vez de con indignación, a estos infortunados hombres, quienes siempre conservarán la trágica distinción de haber perdido la mayor oportunidad de liderazgo jamás ofrecida a los hombres.