abur


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Sinónimos

abur

interjección
(col.)agur (col.), adiós, chao (col.).
Traducciones

abur

EXCLso long!
Ejemplos ?
-exclamó la alemana en el castellano más puro que se habla en Castilla la Vieja. Y se alejó gritando: -¡Buen viaje, caballero! Abur...
En París de Francia casi le echa guante la policía, porque el capitán había hecho parte telegráfico pidiendo una cosa que dicen que se llama extradición, y que debe ser alguna trampa para cazar pajaritos. Judas olió a tiempo el ajo, tomó pasaje de segunda en el ferrocarril, y ¡abur!, hasta Galilea.
Aquí nos ha de ir bien: el campo es un poco bajo, pero son buenos pastos. Unos cuantos años buenos, y ¡abur! Y después de almorzar, pasaron el arroyo las seis mil ovejas, en un vado de poca hondura, tomando posesión de sus nuevos dominios.
¡No enviuda usted por ahora! –¡Qué bromista! ¡Qué ocurrente! –Conque, abur... –Abur, doctor. –Aliviarse y cuidadito... –(¡Qué doctor!
-Señorita, no me descu... -Ni la tierra lo sabrá. Abur, memorias a la parienta, Piñeiro. Aún se veía brillar entre los sauces el hule de los capotes y ya la Mayorazga llamaba apresuradamente: -Amaro.
Rosa ¿Tú? Jeremías ¡De repente! Rosa Pues, abur, que te alivies. Voy a la fuente. (Vase riendo por el último término de la derecha.) Escena V JEREMÍAS solo.
si no hace tres días, vi en los lindos dedos de la dama valiosos anillos. -Pregunta por ellos a los cuatro vientos. ¡Se los pedí, entregómelos, y abur! -Bien, la quedará algo: los dijes del diario.
Benedicta y Aquilino se dieron tanta prisa que, medio año después de la escapatoria, hastiado el galán se despidió a la francesa, esto es, sin decir abur y ahí queda el queso para que se lo almuercen los ratones, y fue a dar con su humanidad en el Cerro de Pasco, mineral boyante a la sazón.
Pero es suerte poco lucida y no te la aconsejo. Conque abre el ojo, negrito; porque si te descuidas, te chinga el toro y ¡abur, melones!
Verdad que tampoco te hago falta, porque llevas en tu seno tres pecados capitales y ya vendrán los restantes. ¡Abur! ¡Hasta nunca!
Recorría el campo con mi padre o conmigo; hacía parar rodeo; a veces, contaba parte de los animales, calculaba la cantidad de gordos que se podrían vender, y ¡abur!
Dios lo sabe. Por hoy cierro con llave el arcón de corónicas henchido y... ¡abur!... que me despido. Miraflores, diciembre de 1880.