absurdo

(redireccionado de absurdos)
También se encuentra en: Sinónimos.

absurdo, a

1. adj. Que no se atiene a la lógica o a la razón es absurda su manera de comportarse. irracional razonable
2. Que es extravagante o anormal. disparatado
3. Que es chocante o contradictorio. incoherente
4. s. m. Cosa irracional o arbitraria. sinrazón

absurdo, -da

 
adj. Contrario y opuesto a la razón.
m. Disparate, inoportunidad.
Dicho o hecho repugnantes a la razón.
teat. teatro del absurdo Movimiento teatral contemporáneo, influenciado por los movimientos de vanguardia franceses y por el existencialismo inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial. Se caracteriza por la destrucción del lenguaje y las técnicas tradicionales escénicas, y, en cuanto al contenido, la insistencia en mostrar al hombre ridículo en su necesaria lucha por hacer comprensible un universo ininteligible. Autores del movimiento son Boris Vian, Arrabal, Pedrolo, algunas de las obras de Günter Grass, Pinter, Albee, Beckett, etc.

absurdo, -da

(aβˈsuɾðo, -ða)
abreviación
que no es lógico comentario absurdo
Traducciones

absurdo

absurd

absurdo

absurd

absurdo

absurdus

absurdo

absurd

absurdo

absurdo

absurdo

absurdní

absurdo

järjetön

absurdo

apsurdan

absurdo

ばかげた

absurdo

불합리한

absurdo

absurd

absurdo

absurdalny

absurdo

absurd

absurdo

ไร้สาระ

absurdo

saçma

absurdo

ngớ ngẩn

absurdo

荒唐

absurdo

A. ADJabsurd
es absurdo queit is absurd that
lo absurdo es quethe ridiculous thing is that ...
teatro del absurdotheatre o (EEUU) theater of the absurd
B. SMabsurdity, (piece of) nonsense
decir absurdosto talk nonsense

absurdo-a

a. absurd.
Ejemplos ?
Uno viene a este mundo para conocerlo simplemente, como en viaje corto y fugaz, sin oportunidad de extensión. ¡Cuántas necesidades acarrea el delirio de vivir! ¡Cuántos absurdos deseos! Siempre provocados e inservibles.
Ya verán: harán sudar a nuestros hermosos caballos en hipódromos absurdos donde correrán dando vueltas y vueltas a lo tonto para que un faraón del dinero se quede con fabulosas ganancias en estos torneos hípicos; luego explotarán nuestros ríos con maquinarias hidráulicas para generar luceros que compitan con nuestras estrellas en las noches de sus ciudades.
Ninguno de nosotros baja a lo profundo, solo desfloramos ideas someras, y haber dedicado un pequeño momento a la filosofía ya nos parece, absurdos de nosotros, suficiente y más.
Aprender la ortografía académica de manera tradicional lleva a un despilfarro de esfuerzos que con otro enfoque, escribiendo ingeniosamente, como los textos absurdos de Edward Lear, Lewis Carrol o María Elena Walsh, por ejemplo, podrían ser divertidos, atrayentes, innovantes.
No concibo que espíritu tan fino como el del señor senador Ferreiro, ni ningún senador de la República pueda creer, sin caer en un profundo pecado de antipatriotismo, que el Uruguay pueda ser Estado “prebendado” ni “subyugado”. Son calificativos que, para nuestro país, son absolutamente fuera de recibo, absurdos, intolerables.
Nutrido y saturado de aquella ciencia errónea que en fábulas y absurdos tenía su escabel, acaso Dios le hacía de la verdad el lampo detrás de aquella ciencia caótica entrever.
No se adelantarán las artes, ni los conocimientos útiles, porque no teniendo libertad el pensamiento, se seguirán respetando los absurdos que han consagrado nuestros padres, y han autorizado el tiempo y la costumbre.
Surge, pues, el problema de determinar la naturaleza y composición de este resto de actividad anímica normal que en el sueño se manifiesta: Casi generalmente se concede que la capacidad de reproducción -la memoria- es lo que menos parece haber sufrido, pudiendo incluso producir rendimientos superiores a los habituales en la vigilia, aunque una parte de los absurdos del sueño haya de quedar explicada por la capacidad de olvido de la vida onírica.
La mía es un conjunto de absurdos y de antojos creados y creídos por el favor vulgar: un aluvión de versos que dan placer y enojos, un haz de pocas flores entre un millar de abrojos que echadas entre el pueblo me han hecho popular.
En los flotantes pliegues ingrávidos del viento y en su perdidas ráfagas sin fuerza y dirección, de incógnitos pasantes en el coloquio lento, y de otros en las frases de insulto violento, de anuncios y programas e impresos en un ciento, de allá cogiendo una hoja y de acullá un jirón, oía y recogía, ¡caótica amalgama de incomprensibles hechos, de absurdos en montón!
Señalando al cielo con un dedo simoniaco y deletreando páginas de absurdos libros, corre el sacerdote a casa de la ignorancia; predica la caridad y se enriquece en el despojo; habla mentira en nombre de la verdad; reza y engaña; trabaja, trabaja.
Un señor decía, muy sulfurado, que no comprendía cómo era posible que se propalaran absurdos infundios en nuestro siglo ilustrado y que le sorprendía que el gobierno no prestara atención al hecho.