absurdidad


También se encuentra en: Sinónimos.

absurdidad

1. s. f. Calidad de absurdo.
2. Cosa que se dice o se hace de manera contraria a la razón eso ha sido una absurdidad. absurdo

absurdidad

 
f. Absurdo (dicho o hecho).
Traducciones

absurdidad

illogicità

absurdidad

SFabsurdity
Ejemplos ?
Jeannette Catsoulis del periódico The New York Times escribió: «A pesar de una abundancia de regocijo sanguinario (y un desprecio notable hacia las mujeres), I Saw the Devil es una graciosa fábula nietzscheana que es plenamente consciente de sus lapsos a la absurdidad».
Bernard Lewis cree que los musulmanes no eran antisemíticos en el modo que los cristianos eran en su mayor parte porque: Los evangelios no son la parte del sistema educativo en la sociedad musulmana y por lo tanto los musulmanes no se crían con las historias de deicide judío; al contrario la noción de deicide es rechazada por Qur'an como una absurdidad blasfema.
Agatharchides de Cnidus escribió sobre las "prácticas ridículas" de los judíos y de la "absurdidad de su Ley", y cómo Ptolemeo Lagus era capaz de invadir Jerusalén en 320 BCE porque sus habitantes observaban el sábado.
Es un cáncer tu erotismo de absurdidad taciturna, y florece en mi saturna fiebre de virus madrastros, como un cultivo de astros en la gangrena nocturna.
Para manifestar hasta donde puede llegar la exageración y por lo tanto la absurdidad de sistemas que como el Sankya teísta, no tienen nombre propio en los anales filosóficos y que son mas que todo una mezcla informe de todos los sistemas; así de los desvaríos de la razón y credulidad del misticismo, como la duda y la negación del escepticismo; me bastará citar algunos párrafos del Bhagavad Gita la más bella y poética expresión de esas doctrinas, que solo revelan el cansancio y las decepciones del espíritu.
Cuando nuestros actos desmienten nuestra moral es porque creemos que hay alguna ventaja para nosotros en hacer lo contrario de lo que enseñamos; pero ciertamente no hay nin­guna ventaja en perseguir a aquellos que no son de nuestra opi­nión y en hacernos odiar de ellos. Hay, por lo tanto, repetimos, una absurdidad en la intolerancia.
Estudiadlas bien: veréis si no es el exceso de su sensibilidad lo que las ha llevado ahí; veréis si no es la extrema actividad de su imaginación, la fuerza de su espíritu, lo que las vuelve malvadas y feroces; por ello son tan encantadoras; por ello también no hay una sola de esta especie que no desemboque en la locura cuando empieza; por desgracia, la rigidez, o, más bien, la absurdidad de nuestras costumbres...
Comenzaremos por exponer algunos ejemplos en los que la absurdidad del contenido manifiesto no es sino una apariencia, que se desvanece en cuanto profundizamos algo en el sentido del sueño.
Toda la absurdidad de nuestras costumbres está escrita, a lo que me parece, en esa desigual atrocidad, y su sola exposición debería hacernos sentir la extremada necesidad que tenemos de cambiarlas por otras más puras.
Así, pues, la absurdidad de este sueño es simplemente el resultado de la imprecisión con que nos expresamos al juzgar el parecido de un retrato, usando generalmente un giro en el que confundimos la reproducción con el modelo.
Por último, observamos que en este sueño hubiera sido facilísimo evitar el absurdo, hasta el punto de que si un solo ejemplo nos diera derecho a sentar un juicio, diríamos que tal apariencia de absurdidad es voluntaria o permitida.
¿Quién no aspira, en efecto, a aparecer limpio de toda impureza ante sus hijos después de la muerte? ¿Y dónde queda ya la absurdidad de este sueño?