absolutismo


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absolutismo

s. m. POLÍTICA Forma de gobierno en la que el poder es ejercido sin ningún tipo de control o limitación legal.

absolutismo

 
m. Sistema de gobierno en que el soberano o corporación dirigente no tienen limitadas sus facultades por ninguna ley constitucional. Se emplea sobre todo para designar los sistemas gubernativos europeos de los ss. XVI-XVIII, y aun principios del XIX.
absolutismo ilustrado El que se desarrolló en el s. XVIII; en España lo representó Carlos III.
Sinónimos

absolutismo

sustantivo masculino
poder absoluto, despotismo, tiranía, autoritarismo, totalitarismo, arbitrariedad.
El despotismo y la tiranía tienen sentido peyorativo y sugieren el abuso del absolutismo. Modernamente se emplean también autoritarismo y totalitarismo; este se aplica para designar ciertos regímenes políticos como el fascismo, el nacionalsocialismo y otros semejantes. Arbitrariedad se usa, además, fuera de la política, cuando se trata de la conducta o modo de proceder de una persona.

absolutismo:

autoritarismodespotismo, totalitarismo, dictadura, autocracia, tiranía,
Traducciones

absolutismo

absolutisme

absolutismo

absolutism

absolutismo

yksinvalta

absolutismo

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absolutismo

absolutism

absolutismo

Absolutismus

absolutismo

enevelde

absolutismo

absolutismo

absolutismo

Absolutyzm

absolutismo

Абсолютизъм

absolutismo

Absolutismus

absolutismo

absolutisme

absolutismo

אבסולוטיזם

absolutismo

SMabsolutism
absolutismo ilustradoenlightened dictatorship
Ejemplos ?
Ha sido impuesto tras una lucha de muchas generaciones contra el absolutismo y la arbitrariedad en el ejercicio del poder del Estado.
No, no dejaré, porque la ignorancia o la credulidad hayan hablado de privilegios, de absolutismo o de intolerancia, y ¿y qué sé yo qué mas?, de diezmos, de derechos feudales, fantasmas, que la más audaz mala fe ensaya resucitar a nuestros ojos, no dejaré, digo, arrancar de mis manos el estandarte de Enrique IV, de Francisco I, de Juana de Arco.
Entre los representantes y defensores de Fernando VII se produce en ese momento una radical división. Mientras unos aplauden el absolutismo, otros se vuelven contra el Rey.
Otro boliviano ilustre por sus talentos, pero no, a mi juicio, por su moral política, que estuvo en Montevideo bien que de pasada en 1823, fue el doctor José Casimiro de Olañeta, quien en esos días estaba por dar el gran salto desde el absolutismo a la independencia… En 1825, nos encontramos aquí también con el doctor Crispín Diez de Medina que, por designación de Lecor, entra a desempeñar la Asesoría del Cabildo, precisamente en sustitución de Zudáñez que había sido exonerado de ese cargo por colaborador en el fracasado movimiento patriota de 1823 – 1824.
Particularmente difícil era deshacerse de la vieja concepción del mundo en la península ibérica y sus dominios americanos, debido al abrumador peso de la cultura tradicional, el absolutismo feudal y la influencia eclesiástica.
A partir de 1815 Buenos Aires intentó resolver la cuestión del reconocimiento diplomático europeo y la estabilización de la situación interna a través de fórmulas monárquico constitucionalistas, que no llegaron a concretarse por la actitud intransigente del absolutismo español, los recelos entre los miembros de la Santa Alianza y la creciente fuerza de los sentimientos republicanos entre las huestes comandadas por los caudillos federalistas.
Es una revolución integral y reconstructora, como deben serlo todas las verdaderas revoluciones; pero no como la experiencia comunista del pasado, que convertida en un nuevo absolutismo individualista de partido, colectivizó la miseria de las masas y no su publicitada revolución del proletariado.
La oposición a la camarilla flamenca era la superficie del movimiento, pero en el fondo se trataba de la defensa de las libertades de la España medieval frente a las ingerencias del absolutismo moderno.
El siervo de la gleba se vio exaltado a miembro del municipio sin salir de la servidumbre, como el villano convertido en burgués bajo el yugo del absolutismo feudal.
Las cabezas de los principales «conspiradores» cayeron en el patíbulo, y las antiguas libertades de España desaparecieron. Diversas circunstancias se conjugaron en favor del creciente poder del absolutismo.
Todo el terrorismo francés no fue sino un procedimiento plebeyo para ajustar las cuentas a los enemigos de la burguesía : al absolutismo, al feudalismo y a la pequeña burguesía.
Fue la burguesía quien, después del victorioso movimiento de marzo de 1848, tomó las riendas del gobierno, y el primer uso que hizo del Poder fue hacer retroceder a los trabajadores, sus aliados en la lucha contra el absolutismo, a su anterior condición de oprimidos.