abrumado

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Sinónimos

abrumado

, abrumada
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abrumado

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abrumado

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Ejemplos ?
También cuando está bajo el hechizo de la malvada bruja Maléfica y está a punto de tocar el eje, vacila cuando escucha las hadas decirle que no toque nada, sólo para ser abrumada por el poder maléfico de la malvada bruja Maléfica.
Sin embargo, con el tiempo la vida del paciente puede verse más y más abrumada por el efecto dominante de las creencias anormales.
En 1888 Francis contrajo difteria y murió el 11 de septiembre. Abrumada con dolor, Pankhurst envió a hacer dos retratos del fallecido niño pero fue incapaz de mirarlos y los escondió en un armario de una habitación.
Eden se ve abrumada por la cantidad de conocimiento ganado gracias a la red, lo que le hace meditar sobre la base de su existencia, entrando esta en una secuencia de apagado, lo que podría provocar problemas catastróficos en cualquier lugar donde tenga la capacidad de lograrlo.
De acuerdo con Joey, "Phoebe es Phoebe, Ursula es linda." Cuando Monica descubre que Joey "ve a un amigo de forma diferente", ella asume que es a Phoebe. Phoebe, abrumada por la noticia, se acerca a Joey, para descubrir que es Rachel por "el bien de los cielos".
La película muestra una devastadora inundación que ataca la ciudad de Londres, cuando la Barrera del Támesis es abrumada por una enorme ola de agua.
El 30 de agosto, MacArthur informó por radio a Washington que si no se tomaban acciones inmediatas, la Fuerza de Nueva Guinea se vería abrumada.
EL CORO Se ha colgado de un lazo, que la ha estrangulado. TESEO ¿Abrumada de dolor ó por cualquier otra desgracia? EL CORO No sé más.
Y al paso que en la cárcel mil pobretes por un duro se mueren de ictericia, ese pasea libre de corchetes; porque es conde y señor, y aunque desquicia con su vivir el orden, insolente de las leyes se burla y la justicia. ¿Quién es aquella que anda entre la gente, abrumada de encajes y diamantes, que parece sultana del Oriente?
La embriaguez de su descarga provocó que el mujik emitiera gritos de regodeo, mientras la damita, abrumada por el éxtasis que él le ocasionaba, permaneció casi desmayada mientras recibía la inundación.
-Sólo sé que una vez te compadeciste de mí porque lloraba abrumada por mis penas, y me socorriste dándome unas cuantas monedas de oro que me libraron de la miseria.
Gladys, abrumada por tanta poesía, miró de soslayo a su novio, a su marido, al único ser con quien le era lícito desahogar la plenitud de su corazón, a quien tenía el derecho de pedir que se «hiciese cargo» de sus nuevas necesidades, de anhelos, después de todo, bien explicables en una mujer joven que no había conocido hasta entonces el sentimiento, que se había educado virilmente, mejor dicho, cual se educa un muchacho, que no es mujer y todavía no es hombre.