Ejemplos ?
(223) Puso á tus puertas un templo, Un muro entre la ciudad, Celosías en las rejas, Locutorios para hablar: Y tú en tu largo abandono Con descuído criminal Profanaste el santo templo, El muro pasaste audaz, El mundo á las celosías Te sentaste á contemplar, Y abriste apenada tornos Que al mundo van á llevar En primorosos juguetes Los suspiros de tu afan.
Salve, deidad sagrada; tú del monstruo Sangriento libertaste la patria; tú vengaste a los humanos; tú a la Francia enseñaste cuál usa el alma libre de la espada, y cuál sabe inmolar a sus tiranos; tú abriste la carrera, y en la lid te lanzaste la primera.
Te abriste como una granada, como una ubre te henchiste, como una espiga te erguiste a toda raza congojada, a toda humanidad triste, a los errabundos y parias que bajo nubes contrarias van en busca del buen trabajo, del buen comer, del buen dormir, del techo para descansar.
Había trascurrido un año poco más o menos, cuando la reina dio a luz un hijo; por la noche, estando sola en su cama, se la apareció su antigua señora, y la dijo así: -Si quieres contar al fin la verdad, y confesar que abriste la puerta prohibida, te abriré la boca y te volveré la palabra, pero si te obstinas e insistes en el pecado e insistes en mentir, me llevaré conmigo tu hijo recién nacido.