Ejemplos ?
Y como hijo de Poros y de Penia, mira cuál fue su herencia: desde luego es pobre, y lejos de ser hermoso y delicado, como se piensa generalmente, está flaco y sucio, va descalzo, no tiene domicilio, y sin más lecho ni abrigo que la tierra; duerme al aire libre en los quicios de las puertas y en las calles; en fin, está siempre, como su madre, en precaria situación.
Mas vano fue y con nada me redujo, que antes morir que consentir prefiero; y, viendo él que ningún fruto produjo todo requiebro y ruego linsonjero, se resuelve a forzarme sin tapujo. No vale contra el torpe desafuero que apele a aquella fe que dio al amigo de ser en mi custodia amán y abrigo.
Son nuestro calor, no se puede negar; son nuestro abrigo; son hermosas y resplandecientes: vistas, alegran las casas y las ciudades; mas guárdense con peligro, porque encienden cualquier cosa que se les llega; abrasan a lo que se juntan, consumen cualquier espíritu de que se apoderan, tienen luz y humo con que hacen llorar su propio resplandor.
Pero en el centro del jardín crecía un rosal todo lleno de flores, y a su abrigo vivía un caracol que llevaba todo un mundo dentro de su caparazón, pues se llevaba a sí mismo.
Invadieron los africanos la España, año 712, y esta ciudad fue la última que situada en tierra plana se sujetó al africano dominio después de dos años de sitio en el año 718, y en aquella calamitosa era capitularon los barceloneses la observancia de religión, templos, prelados y la manutención de leyes e inmunidades Retirándose nuestros antecesores al abrigo de los fríos Pirineos, y entre sus grandes trabajos y miserias conservaron portantes las leyes y religión.
Pero sólo puedo descansar un momento, pues con la libertad vienen las responsabilidades y no puedo detenerme hasta llegar al final del camino". Abrigo la esperanza de que, al final de esta Conferencia podremos también recordar con orgullo el camino andado para dedicarnos luego a hacer realidad el Programa de Acción y la Declaración que aprobemos por consenso.
Cerca de la madrugada, dos disparos de arma de fuego ponen en conmoción a los habitantes de un hotel vecino a la Gare Saint-Lazare, uno de esos establecimientos equívocos que ofrecen abrigo fácil a los conocimientos amorosos iniciados en plena calle.
Descabalgamos al abrigo de los peñascales que había inmediatos a la casería, y entregando las riendas al soldado que nos acompañaba, caminamos a pie.
«La Muñeca», nombre con el cual no sabemos por qué hubieron de bautizar la nueva Pescadería, brillaba a los abrasadores rayos del sol con sus edificios de madera casi todos y pintarrajeados de los más vivos colores, adaptados en su mayoría y del modo más caprichoso y pintoresco a las exigencias de la industria; acá y acullá, bajo los amplios cobertizos, mozos atezados llenaban unos los serones de pescado que colocaban entre verdes hojas de palma; en tanto otros, bañaban en tinte de pino las larguísimas redes; los más viejos y menos ágiles, los renegridos veteranos entreteníanse en hacer mallas, sentados en el duro suelo al abrigo de algunos sombrajos...
En tanto tenía lugar la escena que dejamos narrada, el tiroteo seguía en la loma del Almendral; los contrabandistas empezaban a retroceder; ya dos de ellos habían tenido que retirarse heridos y uno de los carabineros, al abrigo de las balas por un corte del terreno, vendábase una pierna, de la que no cesaba de brotar la sangre.
Entonces fue después Brujo del Envoltorio; llegó a una gran selva: Brujo del Envoltorio fue a esconder a Pluvioso: se llama ahora con el nombre de “Con Pluvioso” la montaña; entonces celebróse el escondrijo del barranco, el abrigo secreto de Pluvioso: muchas serpientes y muchos jaguares, víboras, cantíes, había allí en donde fue escondido por Los de las Espinas, Los del Sacrificio.
¡Poetisa, poetiza de una vez las medias del padre! El gato estornudó; se había resfriado, a pesar de su buen abrigo de piel. -He abierto la puerta de la despensa -dijo el duendecillo-.