abrazarse


También se encuentra en: Sinónimos.

abrazarse

(aβɾaˈθaɾse)
verbo pronominal
estrecharse en señal de afecto Los dos hermanos se abrazaron.
Traducciones

abrazarse

embrace

abrazarse

coccolare
Ejemplos ?
Fue un momento de pausa; el preciso a levantar los revólvers, apuntar y hacer fuego; pero aquel momento bastó a Estrella para abrazarse a Lolo.
Sócrates Por lo pronto deben abrazarse de una ojeada todas las ideas particulares esparramadas acá y allá, y reunirlas bajo una sola idea general, para hacer comprender, por una definición exacta, el objeto que se quiere tratar.
No tuve tiempo, por otra parte, de discurrir acerca de contradicción tan extraña, porque «ella», hasta sin aguardar a que el engañado transpusiese el pasillo que une a los coches-salón, se lanzó en sentido opuesto, hacia el departamento inmediato; y como el de la gorra acababa de incorporarse, encontráronse a medio camino, y cayeron el uno en brazos del otro con ímpetu y abandono tales, que se diría que en lugar de abrazarse se fundían e incrustaban, y para separarlos habría que emplear el hacha y el cuchillo.
Y Lénica, viudez de las alturas, tomó sus sietes velos astronautas y alzó su desnudez enredadera para abrazarse al cosmos entre flamas.
Para eso se valía de una de sus creaciones TLAZOLTEOTL, una hermosa mujer que hacía que la gente se enamorara y sólo se dedicara a gozar del amor, a besarse, a acariciarse, a abrazarse y olvidara las disciplinas para perfeccionarse y florecer como un auténtico humano continuador del TEOTL, la energía creadora.
-Diles a todos que coman de esto y de aquello; que disfruten de las bebidas que embriagan, que dan rienda suelta a sus cuerpos y sientan lo que es abrazarse y besarse sin detenimiento.
No refiero estos detalles para celebrar todos sus méritos, porque sería aminorarlos mencionarlos tan ligeramente; sino para hacerte apreciar la grandeza de alma de una mujer a la que, ni la ambición ni la avaricia, compañeras y azote de todo poder, consiguieron dominar; de una mujer a la que el temor de la muerte, cuando esperaba el naufragio en su desamparada nave, no impidió abrazarse al cadáver de su esposo y cuidar, no de cómo le salvaría, sino de cómo lo llevaría al sepulcro.
Fingió querer abrazarse a sus rodillas en ademán de súplica; arrodillose, encorvose y asiéndole los pies lo levantó en alto y le dejó caer de espaldas.
No se notaba sino el negror de la noche, cerrada, profunda. A tientas, envueltos en tinieblas, buscándose para abrazarse, los dos hombres del pueblo repetían: -¡El Rabí resucitará!
Pinín, después de pensarlo mucho, cuando a fuerza de ver días y días el poste tranquilo, inofensivo, campechano, con ganas, sin duda, de aclimatarse en la aldea y parecerse todo lo posible a un árbol seco, fue atreviéndose con él, llevó la confianza al extremo de abrazarse al leño y trepar hasta cerca de los alambres.
Cuando, ya vestido, se vio reproducido en la luna del espejo que conservaba la señora Pepa como valiosa herencia de sus antepasados, se dio cuenta de los estragos que en él hiciera la bala que conservaba como recuerdo: su rostro estaba demacrado; su cabello y barba, crecidos; de vez en cuando doblábanse sus piernas, y cuando ya oscurecido, y ayudado por el señor Juan, montó a la grupa del caballo de su primo, tuvo que abrazarse a la cintura de éste para no caer, pero, no obstante, un suspiro de satisfacción ensanchó su pecho al pensar que en breve iba a ver a la que llenaba de ternuras infinitas su corazón y de luz su pensamiento.
¡Qué deseos de abrazarse a sus rodillas y pedirle perdón, entregándole todo lo que un hombre, por única vez en su vida, en­trega sin reservas en esa actitud!