Ejemplos ?
Cerraba los ojos, y gemía agoniada: -¡Dejadme...! ¡Dejadme...! Yo murmuré: -¿Por qué me aborrecéis tanto? -¡Porque sois el Demonio!
Porque si decís que aquellos que siguen la virtud son avarientos, deshonestos y ambiciosos, ¿qué sois vosotros que aborrecéis el mismo nombre de la virtud?
Déjame, que siempre los ancianos aborrecéis en los mozos los placeres y deleites, no que dejáis de vuestra voluntad, sino que por fuerza os quita el tiempo.
Pero vosotros, que aborrecéis la virtud y a los que la veneran, no hacéis cosa nueva, porque los ojos enfermos siempre temen al sol, y los animales nocturnos huyen del día claro, y entorpeciéndose con su salida, se van a encerrar en sus escondrijos, metiéndose en las aberturas de las peñas, temerosos de la luz.