abolengo


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abolengo

(Derivado de abuelo < lat. *aviolus, diminutivo masculino de avia, abuela.)
1. s. m. Ascendencia de una persona, en especial ascendencia ilustre. abolorio
2. DERECHO Patrimonio heredado de los abuelos o de cualquier otro ascendiente lejano bienes de abolengo.

abolengo

 
m. Ascendencia de abuelos o antepasados.

abolengo

(aβo'lengo)
sustantivo masculino
ascendencia ilustre de una persona el abolengo de las familias patricias
Sinónimos
Traducciones

abolengo

ancestry, lineage

abolengo

casato

abolengo

Abstammung

abolengo

ascendance

abolengo

ród

abolengo

祖先

abolengo

祖先

abolengo

조상

abolengo

SM (= linaje) → ancestry, lineage; (= patrimonio) → inheritance
de rancio abolengoof ancient lineage
Ejemplos ?
Porque no conozco ventaja mayor para un joven que tener un amante virtuoso y para un amante que amar un objeto virtuoso. Abolengo, honores, riquezas, nada puede inspirar al hombre como el Amor lo que es necesario para llevar una vida honorable: quiero decir la vergüenza de lo malo y la emulación del bien.
Uníales su origen, por línea directa, a familias de rancio y empingorotado abolengo, llevaban cinco o seis títulos nobiliarios a la cola de sus apellidos, y tenían un par de millones de renta entre los dos; a ella la trajeaba la modista más famosa de París; a él el sastre más caro de Londres; ella poseía las mejores joyas de la corte; él los mejores caballos, y ambos un palacio magnífico y dentro del palacio habitaciones separadas.
Si el espacio de que disponemos no fuera tan escaso, muy gustosos trataríamos extensamente de las industrias alcoyanas, todas de noble y rancio abolengo.
La enfermedad apenas había conseguido amortiguar los encantos de la moza, que era alta sin exageración, de talle esbelto, de seno algo tímido que hundíase como para dejar aproximarse sus hombros; sus ojos eran negros, dulces, melancólicos, ojos de oriental abolengo, adoselados por cejas que parecían trazadas con antimonio, de encorvadas y larguísimas pestañas de azabache, que acentuaban con su sombra sus ojeras, que morían en los algo descarnados pómulos coloreados por el mortal padecimiento y cuyos tonos contrastaban rudamente con el intenso y casi fantástico blancor de su tez empalidecida.
o le hubiera sido posible desmentir su abolengo gitano a Rosarito Heredia, más conocida que por su nombre y que por su ilustre apellido por la Niña de los Lunares en todo el barrio en que habíala hecho popular, además de su árbol genealógico, su semblante de maravilloso perfil, de ojos grandes, negros, de dulcísimo mirar, de tez morena y suave, de boca de labios gruesos y encendidos; de nítida dentadura, y de pelo tan abundante y tan indócil, que era empresa casi imposible el domar sus relucientes rebeldías.
Como a menudo le he dicho, nunca en la vida moví un dedo de una manera útil." "¿Y era usted la única persona a quien la propiedad le vino por abolengo, sin esfuerzo de su parte?" "Al contrario, el derecho por abolengo era la base y columna vertebral de todo el sistema de propiedad.
En ella murieron mis padres y han nacido mis hijos, y fuera de ella, Rosalía, te digo mi verdad, que no me hallaría ni en un palacio. La tengo de abolengo, y conocida es por la casa de los Ortegas ende abinicio.
De estas palabras, algunas eran nobilísimas, y llevaban en sus escudos delicadas empresas, por donde se venía en conocimiento de su abolengo latino o árabe; otras, sin alcurnia antigua de que vanagloriarse, eran nuevecillas, plebeyas o de poco más o menos.
Por lo demás, ésta es la época en que las tórtolas no son viudas (¡alguna vez no han de serlo!); en que las palomas cantan sus mejores dúos; en que las mariposas salen del colegio y se lanzan al mundo buscando luces en que abrasarse; en que las moscas reaparecen en nuestras casas, cual si hubiéramos mejorado de fortuna; en que los cínifes principian a hacernos compañía toda la noche, tocando el octavín para que no nos durmamos, y en que otros semovientes, todavía más diminutos, le demuestran al que vive en casa de pupilos aquella gran verdad de que «no hay enemigo pequeño». Hablemos ahora un poco del abolengo de nuestro héroe.
Refractario a todo lo que fuera innovar, vivía en su cascarón, embozado en la manta de abolengo, sin necesitar otra cosa, atento sólo, para romperle el bautismo, a los intrusos que trataran de asomar la jeta dentro, con el fin de imponerles sus leyes, sus hábitos o sus costumbres.
Paco, más que colérico, parecía contrariado; no obstante lo cual, no habíale faltado humor para engalanarse con su traje gris de los días de fiesta, con su camisa de pechera bordada, su botonadura de oro de pega; con el grueso calabrote lleno de baratijas del mismo metal; sus zapatos de charol con caña de color, y su sombrero flamante de sevillano abolengo.
-le preguntó su mujer, la cual, con las mangas arremangadas y dejando ver, por tanto, desnudos sus brazos redondos, y tan nítidos que dejaban transparentar las azules venas; y sus pies, de indiscutible abolengo andaluz, empleábase en tender la ropa, recién lavada, que iba sacando de una canasta.