abatido


También se encuentra en: Sinónimos.

abatido

, -da adj. Se aplica a la persona que ha perdido la energía, la fuerza o el ánimo, generalmente a causa de una desgracia u otro suceso negativo: desde que cayó enfermo, se encuentra muy abatido.

abatido, -da

 
adj. Díc. del que ha perdido las fuerzas o el ánimo.
Abyecto, despreciable.
Díc. de la mercancía y fruto que han caído de su estimación y precio regular.

abatido, -da

(aβaˈtiðo, -da)
abreviación
que ha perdido el ánimo tener el alma abatida
Traducciones

abatido

жалък, обезсърчен, окаян, отегчен, повален, презрян

abatido

abjecte

abatido

foragtelig

abatido

malnoble

abatido

kurja

abatido

abominadus

abatido

nikczemny, podły, przygnębiony, strapiony

abatido

josnic

abatido

podlý

abatido

låg, lågsinnad, nedslagen, nedstämd

abatido

abatido

abatido

ADJ
1. (= deprimido) → depressed, dejected
estar muy abatidoto be very depressed
estar abatido por el dolorto be writhing in pain
tener la cara abatidato be crestfallen, look dejected
2. (= despreciable) → despicable, contemptible
3. (Com, Fin) → depreciated

abatido-a

a. depressed, dejected.
Ejemplos ?
―gritaba Coppelius con voz sorda, amenazadora. Grité y caí al suelo violentamente abatido por el miedo. Entonces Coppelius me cogió.
Todos desaparecieron para Feliza a la presencia de aquel incansable perseguidor. Desalentada, y el espíritu abatido, dejó la danza y fue a sentarse al lado de Cristian.
Y espero que en vos encuentren protector, amparo y padre, los franceses que se miren, como yo en tan duro trance.» De lágrimas arrasados los ojos al escucharle Pescara: «Señor -le dice- vuestra súplica es en balde, »pues la nación española, que logra triunfo tan grande, en la victoria es tan noble como brava en el combate.» También el del Vasto llega y el rey lo recibe afable, y con dignidad lo elogia por su apostura y su talle. Y el consuelo se divisa en su abatido semblante, de verse entre caballeros que tratar con reyes saben.
Y lo mejor del caso era que al salir de la cárcel no había abierto la boca, y únicamente al sumirse de nuevo tras el férreo rastrillo, pensando, sin duda, en los ojos enrojecidos y sin pestañas y en la mano huesosa y acariciadora, murmuraba, abatido, su lamento de los grandes dolores: -¡Ay, mare mehua!
Y así que lo vio en lo alto de la ribera Habitagujeros —el cual, hallándose sumamente abatido, se retiraba del combate cojeando— saltó a un foso para escapar de la horrible muerte.
Amor de madre religioso y santo, sol que alumbra mi espíritu abatido, por ti secóse mi ardoroso llanto, y la tierra en Edén se ha convertido.
Cuando el tío Carmelo compareció ante el juez -después de atravesar, amarrado codo con codo, por entre la multitud ebria de furor, linchadora, que pedía a gritos que le diesen al sepulturero para arrastrarlo en una espuerta-, lejos de mostrarse humillado, contrito, abatido o lleno de confusión, se presentó impávido, sarcástico, risueño, luciendo como nunca el humorismo fúnebre que le caracterizaba.
Sobre el fondo amarillo o caña del actual estandarte se ven diferentes letreros, hechos con tinta negra, en que se manifiestan las diferentes ocasiones en que ha sido sacado a las procesiones solemnes por los alféreces reales que allí mismo se mencionan. ¿Quién si no el general San Martín debía poseer este brillante gaje de una dominación que había abatido con su espada?
Del Pontífice un legado (porque un legado acompaña para más escarnio y burla al rey que a la Iglesia ataca), inerme, abatido, humilde, a Carlos ruega y demanda que a su ambición ponga freno, que coto ponga a su audacia; si no por respeto al pacto celebrado con España, si no por guardar solemnes juramentos y palabras, por cumplir como cristiano y para salvar su alma, y por temor, a lo menos, de la divina venganza.
Si bien no imaginaban haber omitido nada para hacer a su hijo feliz, tenían barruntos de que no lo era, viéndole pálido y abatido.
El ánimo plebeyo y abatido elija en sus intentos temeroso primero estar suspenso que caído; que el corazón entero y generoso al caso adverso inclinará la frente antes que la rodilla al poderoso.
Un velo de niebla ondulaba en las ráfagas del aire: dos soldados cruzaban por el centro de la plaza, con el andar abatido y los ponchos chorreando agua: se oía la canturia monótona de los niños de una escuela.