Ejemplos ?
«A la orilla del mar, una hermosa cabaña de madera, envuelta por todos estos árboles raros y relucientes, cuyos nombres olvidé...; en la atmósfera, un aroma embriagador, indefinible...; en la cabaña, un poderoso perfume de rosas y de almizcle...; más lejos, detrás de nuestro breve dominio, puntas de mástiles mecidos por la marea...; en derredor, más allá de la estancia, iluminada por una luz rosa, tamizada por las cortinillas, decorada con esterillas frescas y flores mareantes y con raros asientos de un rococó portugués, de madera pesada y tenebrosa -en donde ella descansaría, tan quieta, tan bien abanicada, fumando tabaco levemente opiáceo-; más allá de la varenga, el bullicio de los pájaros, ebrios de luz, y el parloteo de las negritas...
Los tarsos son de color rojo en los adultos, mientras que en los juveniles son más pálidos. Parece un cuervo en vuelo, con grandes alas y cola ligeramente abanicada.
Sus vecinos los conocen como los Phi Tong Luang (Espíritus de las Hojas Amarillas), por su carácter esquivo y huidizo y su costumbre de vivir en sencillos refugios de hojas de palma abanicada, que abandonaban cada cuatro o cinco días, y de los que sólo queda un resto de hojas amarilleadas y marchitas.
Los bordes del cráter están cortados con barrancos; en el término de algunos de éstos hay depósitos de forma abanicada de material transportada por agua.