abadesa


También se encuentra en: Sinónimos.

abadesa

 
f. Superiora en ciertos monasterios de religiosas.
Traducciones

abadesa

abbess, procurer, souteneur

abadesa

игуменка

abadesa

Äbtissin

abadesa

abbesse

abadesa

SF
1. (Rel) → abbess
2. (LAm) → madame, brothel keeper
Ejemplos ?
La abadesa había abierto la carta de amor profano dirigida a una de sus hijas y la había roto; a no ser así la novicia hubiera salido del convento.
asta los primeros tiempos de la República, nada preocupaba tanto los ánimos en la sociedad limeña como el acto de elección de prelado o abadesa de un convento.
Hacían política los obispos y su cabildo para dominar al virrey en las cuestiones de ceremonial y patronato, y los frailes para obtener la preponderancia de su convento sobre los otros, y las monjas para elegir abadesa a que ni el diocesano ni el representante de la corona tuviese pero que poner.
Doña Rosa tuvo la bastante fuerza de voluntad para ahogar en el pecho su amor y no darse para con el aleve por entendida del agravio, y fue a devorar sus lágrimas en el retiro de los claustros de Santa Clara, donde la abadesa, que era muy su amiga, la aceptó como seglar pensionista, corruptela en uso hasta poco después de la independencia.
-Te la traigo -murmuró en tono angustioso y confidencial-. Viene para quedarse aquí. -¿Por mucho tiempo?, interrogó la abadesa. -Para siempre...
Córtele usted las trenzas, y al convento con ella, que ya la madre abadesa sor Estefanía de los Clavos está prevenida y se pinta sola para domeñar doncellitas levantiscas.
Cuando quince minutos más tarde se congregaron las mon- jas, el señor Las Heras dijo á la superiora: — Madre abadesa, contad vuestras ovejas.
En una sociedad que carecía de novedades y distracciones y en la cual ni la política era, como hoy, manjar de todos los paladares, cada capítulo ó elección de superior ó abadesa de convento era motivo de pública agitación.
-Sin pecado... Hermana tornera, ábranos. Soy don Diego. -¿El señor hermano de la madre abadesa? Aguarde useñoría... Ahora mismo abriré.
Cuando doncella, te quiso uno de una buena cara; que mal hayan los terceros, que los gustos desbaratan. Si a dicha tú fueras monja, hoy tu convento mandaras, porque tienes de abadesa más de cuatrocientas rayas.
La abadesa del convento de Santa Inés y la hija de Maese Pérez hablaban en voz baja, medio ocultas entre las sombras del coro de la iglesia.
Se abrió una puerta lateral, y la abadesa, alta, majestuosa, muy semejante a don Diego en la cara, avanzó, tendiendo fuera de la amplia manga del hábito una mano fría y fina, que Aurora se arrojó a besar respetuosamente.