a tontas y a locas

Traducciones

a tontas y a locas

a casaccio
Ejemplos ?
Se nos dirá que en ello hay una preferencia que confiere derechos a esa mayoría sobre los demás miembros sociales; no es una preferencia sujeta a lo que disponga esa misma mayoría a tontas y a locas, sino una preferencia racional de la que hoy mismo nadie protesta.
La locución posee fijación interna y unidad de significado; equivale a la lexía simple o al sintagma; puede pertenecer a diferentes rangos categoriales y cumple diversas funciones sintácticas: Tomar las de Villadiego, más feo que Picio, de higos a brevas, la flor y nata, el hombre del saco, la tonta del bote, como Dios manda, a tontas y a locas, a troche y moche; antes bien, a propósito, gracias a, etc.).
Jacinto Benavente, sin embargo, el día que le invitaron a dar una conferencia en el Lyceum, al parecer ironizó: "A mí no me gusta hablar a tontas y a locas".
Así, la expresión en mi vida está lexicalizada con el sentido de nunca: «No pienso volver a hacerlo EN MI VIDA»; y también lo están oraciones o construcciones como ¡no somos nadie!, ni que decir tiene, a tontas y a locas o a la buena de Dios.
Yo puedo pensar que estoy reaccionando con entusiasmo y alegría, sin embargo, para ti no deja de ser una actuación descontrolada propio de alguien que se conduce “a tontas y a locas”.
Regálame Tu Sonrisa, María - 2004 18. Esto No Es Otra Canción De Amor Desesperado - 2004 19. A Tontas Y A Locas - 2005 20. El Mundo - 2006 21.
Si, pues, la Felicidad no cumplió que estuviera entre los dioses selectos justamente quizá porque alcanzaron tal nobleza no por sus méritos, sino fortuitamente, siquiera, colóquese entre ellos, o mejor, antes que ellos, a la Fortuna. Esta diosa, creen, confiere a cada uno sus bienes no por disposición racional, sino a la buena de Dios, a tontas y a locas.
Habiendo considerado que todos dedican sus libros con dos fines que pocas veces se apartan, el uno, de que la tal persona ayude para la impresión con su bendita limosna; el otro, de que ampare la obra de los murmuradores; y considerando (por haber sido yo murmurador muchos años) que esto no sirve sino de tener dos de quien murmurar, del necio que se persuade que hay autoridad de que los maldicientes hagan caso, y del presumido que paga con su dinero esta lisonja, me he determinado a escribille a trochimoche y a dedicalle a tontas y a locas, y suceda lo que sucediere, que el que le compra y murmura, primero hace burla de sí, que gastó mal el dinero, que del autor, que se le hizo gastar mal.
VII.- Los datos que sobre la Biblioteca universitaria publica a continuación el señor Díez Lozano en su nota, forman el más bochornoso contraste con las esperanzas que todo lo anterior suscita, y sólo admite comparación con el de los demás servicios análogos en otros centros; digna señal, todo ello, de la indiferencia, casi constante, de los gobiernos por la educación y la cultura, en cuya reforma rara vez pone mano sino a tontas y a locas, o sólo en pequeñeces, que inflan aparatosos, o como los Reyes Católicos en la de los abusos de su tiempo: cuando les viene bien a sus intereses de partido, si es que no a otros aun más personales e inferiores.
Y entonces, ¡vamos!, ¿por qué lo decíamos? Por lo de siempre, por decir algo, por hablar a tontas y a locas. (Esto de tontas y locas es un decir, y no va con mis paisanas.) Ya de gallo viejo y duro de espolones he venido a adquirir largas y auténticas noticias de Boqui y de su custodia, y eso es lo que hoy, pues no soy egoísta, van también a saber los benévolos lectores de mis tradiciones.
Se ha visto a un yo no sé qué miserable, llamado Nonotte, erigiéndose en crítico de sus maestros; y este hombre, hecho para predicar a la canalla en un cementerio, hablando a tontas y a locas de unas cosas de las que no tenia la noción mas mínima.
Mama Salomé, reina de mojiganga o de mentirijillas, no se parecía a los soberanos de verdad, que cuando sus vasallos los echan del trono poco menos que a puntapiés, se van orondos a comer el pan del extranjero y engordan que es una maravilla, y hablan a tontas y a locas de que Dios consiente, pero no para siempre, y que como hay viñas, han de volver a empuñar el pandero.