Ejemplos ?
No hay duda que también con esto duplica la rabia del perseguidor. ¡Haber tenido la presa a tiro, segura, casi en la mano, y verla hacerse humo!
Siguen avanzando un obús, de quien tengo en mi poder varias granadas de seis pulgadas que nos han tirado, y ya tengo el gusto de tenerlos a tiro largo de metralla.
Las columnas enemigas que estaban desordenadas a mi frente se dividieron en dos y avanzaron por las faldas de la cordillera de cerros que forman la quebrada, un obús de seis pulgadas vino por mi derecha y un cañón de a cuatro se mantuvo algo a mi izquierda, con estas dos piezas únicas que han tenido, rompieron el fuego a tiro largo a las diez y media de la mañana...
Visto por los enemigos que la posición del molino les era ya desventajosa por ser nosotros dueños de la altura que lo domina, avanzaron el obús sin embargo de mi continuado fuego, y lo apoyaron en un rancho del frente de mi reducto del centro, en que estaba el distinguido teniente comandante de artillería don Miguel Mujía, y a tiro muy corto rompieron nuevamente el fuego con bastante viveza.
Pusiéronse en defensa, sin dejar los remos de las manos y hacer todo cuanto pudiesen; pero pocas horas tardaron que vieron que les iban entrando, de modo que en menos de dos se les pusieron a tiro de cañón.
En tres años que tardó en parecer y volver a su casa, aprendió a jugar a la taba en Madrid, y al rentoy en las Ventillas de Toledo, y a presa y pinta en pie en las barbacanas de Sevilla; pero, con serle anejo a este género de vida la miseria y estrecheza, mostraba Carriazo ser un príncipe en sus cosas: a tiro de escopeta, en mil señales, descubría ser bien nacido, porque era generoso y bien partido con sus camaradas.
Éstas les servían de red y de anzuelo para pescar en seco, en esta forma: vestíanse de suerte que por la pinta descubrían la figura, y a tiro de arcabuz mostraban ser damas de la vida libre; andaban siempre a caza de estranjeros, y, cuando llegaba la vendeja a Cádiz y a Sevilla, llegaba la huella de su ganancia, no quedando bretón con quien no embistiesen; y, en cayendo el grasiento con alguna destas limpias, avisaban al alguacil y al escribano adónde y a qué posada iban, y, en estando juntos, les daban asalto y los prendían por amancebados; pero nunca los llevaban a la cárcel, a causa que los estranjeros siempre redimían la vejación con dineros.
Agazapóse el cazador todo lo que pudo, deslizóse de mato en mato y de bardal en bardal, como una culebra, para no ser visto ni sentido del animalito, cuya vigilancia es proverbial en el país, apuntóle con la escopeta cuando le tuvo a tiro y a su gusto, y...
Unos, muy pagados de sus planas, estiran el pico, ladean la cara a medida que escriben; hay una rauda pendolista que, a cada palotada, levanta la cabeza y da un hipido imitando el movimiento de las gallinas cuando beben; hay una de las judiotas que quiere Doña Sola de Samper pintándose lunares en los brazos; uno que lleva los calzones amarrados con el guaral del trompo, ha establecido la chumbimba sobre la pizarra, y tiene el corozo a tiro de apuntar a la cabeza del Maestro que ha tomado por mocha...
Si alguna vez amparaste benévola a mi padre en la cruel guerra, séme ahora propicia, ¡oh Atenea!, y haz que se ponga a tiro de lanza y reciba la muerte de mi mano quien me hirió y se gloria diciendo que pronto dejaré de ver la brillante luz del sol!
Pero así que aquellos se hallaron a tiro de lanza o más cerca aún, conoció que eran enemigos y puso su diligencia en los pies huyendo, mientras ellos se lanzaban a perseguirle.
Por mi vida que no podía evitarlo, con el loco sentido del humor que me provocó la visión de las interminables filas de tiendas a cada lado, calle arriba y calle abajo tan lejos como me alcanzaba la vista--para hacer el espectáculo más completamente ridículo, montones de ellas a tiro de piedra dedicadas a vender la misma clase de artículos.