a quemarropa


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Sinónimos

a quemarropa:

sin rodeosdirectamente, bruscamente, a bocajarro,
Traducciones

a quemarropa

à bout portant

a quemarropa

a queima-roupa

a quemarropa

a bruciapelo
Ejemplos ?
Lo que sucedió con él fue relatado por un carabinero que estaba haciendo guardia: Pese al gran número de historias acontecidas ese día, sin duda alguna la más reconocida fue la de Pedro Molleda Ortega de 19 años, quien, mientras los carabineros remataban a los heridos, se levantó gritando «¡Viva Chile!», a lo que un oficial respondió disparándole a quemarropa.
Hecha por 13 millones de dólares en 1993, una fracción de lo que habían costado sus cuatro películas anteriores, Amor a quemarropa una audaz y exuberante variación de la temática de Bonnie y Clyde.
El clarín tocó tres veces llamada de honor y al apagarse la última nota, al llegar el general en jefe al dintel de la puerta, de tal manera más alevosa, más cobarde, más villana, a quemarropa, sin dar tiempo para empuñar ni las pistolas, los soldados que presentaban armas descargaron dos veces sus fusiles, y nuestro general Zapata cayó para no levantarse más.
Las calles de Las Vacas fueron recorridas en pocos minutos, trabándose combates a quemarropa con el resto de la guarnición, que dividida en varias secciones y protegida por los edificios, pretendió detener a los libertarios.
Sucedió que un domingo, después de oír misa en San Agustín, pasó por el portal la Perla sin compañera, de bracero con su dueño y señor el Niño de gonces. Verla Mauro Cordato y apasionarse de ella furiosamente, fue todo uno. Escopetazo a quemarropa y... ¡aliviarse!
Díaz Guerra se batía en primera fila con su revólver; sus viejos años pasados en el destierro, se habían vuelto de repente los ligeros y audaces del guerrillero de la Intervención. Un fragmento de bala le hirió en la mejilla; otra bala disparada sobre él a quemarropa desde una ventana le atravesó un brazo.
No era el lance para menos. Estar en lo mejor del sueño y ser despertado para recibir a quemarropa tan terrible escopetazo... se lo doy al más guapo.
Jerezanas, colibríes de tápalo y quitasol, que vagabundas en la gloria matutina paraban junto a mis rejas, por espiar la joyente canción de mi madrina rememorando a Serafín Bemol: "Si soy la causa de lo que escucho, amigo mío, lo siento mucho..." Jerezanas, a cuyos rostros que nimbaba el denso vapor estimulante de la sopa, el comensal airado y desairado disparaba el suspiro a quemarropa.
Prevenida sobre todo lo que tenía que hacer, lo siento en un canapé, hago que incline su cabeza sobre uno de los bordes; tenía abiertos los muslos, le desabrocho la bragueta, cojo una verga blanda y corta que no anuncia ninguna erección, se la sacudo, el hombre abre la boca; sin dejar de meneársela, recibiendo los manoseos de sus manos impúdicas que se pasean por mis nalgas, le lanzo a quemarropa dentro de la boca toda la digestión imperfecta de un almuerzo que el emético me hacía devolver.
Consideremos, durante una balanza, a quemarropa, a Calderón, dormido sobre la cola de un anfibio muerto o a Cervantes, diciendo: “Mi reino es de este mundo, pero también del otro”: ¡punta y filo en dos papeles!
No la dulcificó el viejo marinero cuando la sardinera volvió a encararse con él; antes bien, cargó de nubes el ya tempestuoso cariz de su entrecejo, y por toda respuesta a tantas preguntas y declamaciones, largó a su vecina, a quemarropa, con la voz de un cañonazo, esta sola palabra: -¡Bribona!
Pero por retraída que fuese la vida de Benedicta y por mucho que al salir rebujase el rostro entre los pliegues del manto, no debió la tapada parecerle costal de paja a un vecino del cuarto derecha, quien dio en la flor, siempre que la atisbaba, de dispararla a quemarropa un par de chicoleos, entremezclados con suspiros, capaces de sacar de quicio a una estatua de piedra berroqueña.