Ejemplos ?
En el año 1988 entraron a formar parte de la banda el violinista Amador Pablo y el violonchelista Jose luis Lopez Fernandez (Director musical y coproductor artístico de los siguientes cds: Va cayendo gente al baile (1993), A mi modo y con mi acento (1995), Plaza Mayor (1998) y Con su permiso Don Carlos (1996)).
Dicho álbum se supone habría salido a la venta a finales de 2010, pero este nunca se materializó, en una entrevista para “The Daily Mirror”, Harding declaró: “Espero tener la libertad de hacer las cosas a mi modo.
(2004) (Directo) No me quieras tanto (quiéreme mejor) (2008) A mi modo y con mi acento (2009) (Incluye los discos "Va cayendo gente al baile", "Con su permiso, Don Carlos" y "Plaza Mayor").
Fotos: Archivo SONY BMG.: Temas:: 1) Hoy: 2) Si todos fuesen como tú: 3) Amor y duda: 4) El fruto de nuestro amor: 5) Bésame mucho: 6) Toma mi corazón: 7) Yo daría mi vida: 8) Me está gustando: 9) A que no te vas: 10) La sombra de mi ser: 11) Tu tonta compañera: 12) Lo siento mucho: 13) La última en su vida: 14) En mi mundo: 15) A mi modo: 16) Ya no vuelvo contigo: 17) Tantas cosas me separan de ti: 18) Te lo dije: 19) Sola otra noche...sola: 20) Ya no me amas ni yo te amo 2011: "Hablo de vivir" (Epsa Music).
Sus estubios de química, su actividad de artista plástico y músico de jazz, su conocimiento de la literature china y el budismo zen le dan a sus poemas un tono y una perspective que nunca antes se vieron juntos en otro poeta mexicano.” Además, el escritor y poeta colombiano Álvaro Mutis, en la introducción de “Amanecer de los sentidos,” escribe que, “El minucioso y amoroso catálogo de instantes, animales, plantas, seres, soles y nocturnas revelaciones que nos presenta esta poesía constituye, a mi modo de sentir, un oráculo terrible y un último grito de esperanza.
¿Usted supone que por fuerza, por fuerza, hemos de salir a la casta, como si fuésemos plantas o mariscos? Lo que caracteriza nuestra especie, a mi modo de ver, es la novedad de cada individuo que produce...
Escucha, te lo ruego, a ver si contestaré bien a esta objeción, porque para que se me comprenda tengo necesidad de recurrir, como Simmias, a una comparación. A mi modo de ver, todo cuanto se ha dicho es como si después de la muerte de un anciano tejedor se dijera: este hombre no se ha muerto, porque existe en alguna otra parte, y la prueba de ello es que aquí tenéis el vestido que llevaba y que él mismo se confeccionó; todavía está entero y no ha perecido; y si alguno rehusara rendirse a esta prueba, le preguntaría quién es más durable, si el hombre o el vestido que lleva y del que se sirve.
Pero en cambio, tenía celos. En fin, yo creo que, en el fondo, Susiche me quiso algo a mi modo y no lo sabía. Por más que muchas veces me he preguntado si todo aquello no sería un caso de neurosis literaria, un ‘’tic’’ del vasto pródromo de la mujer nueva, de esa maquinilla ilustre e iletrada, lectora a ratos y a saltos, que se llena de sabiduría sin cimientos y masca novelas como si mascara goma perfumada.
La templanza, la justicia y la misma sabiduría no son más que purificaciones y hay buen motivo para creer que quienes establecieron las purificaciones distaban muy mucho de ser unas personas despreciables, sino grandes genios que ya desde los primeros tiempos quisieron hacernos comprender bajo estos enigmas que aquel que llegara a los infiernos sin estar iniciado ni purificado será precipitado al cieno; y aquel que llegara después de haber cumplido la expiación será recibido entre los dioses, porque, como dicen los que presiden los misterios: muchos llevan el tirso, pero pocos son los poseídos del dios. Y éstos, a mi modo de ver, sólo son los que filosofaron bien.
Esta comparación conviene lo mismo al alma que al cuerpo, y cualquiera que se los aplique dirá sabiamente, a mi modo de ver, que el alma es un ser muy duradero y el cuerpo un ser más débil y de menor duración.
En la celeridad de tan indescribibles momentos, cubierta nuestra atmósfera con una red de proyectiles enemigos, y recorriendo nuestras balas la recta de las baterías españolas, nadie podrá asegurar cuantos tiros se cambiaron en aquellos breves minutos; esto era imposible; pero a mi modo de juzgar Señor Secretario, creó admisible la suposición de un cañonazo por segundo por espacio de quince a veinte minutos.
Cada cual es como es; hay a hombre o pueblo que tomar como Dios hacerle quiso: yo he cantado a mi patria sesenta años, a mi modo de ver como la he visto: gloriosa con sus fastos militares, grande con sus virtudes y sus vicios, prendida con sus tocas de castaños, de nogales, de almendros y de olivos, con su manto de mieses y viñedos y el cinturón de plata de sus ríos, piadosa con la fe de sus mayores, gaya con su carácter expansivo, y hermosa con su vello y sus lunares, morena tez y mosqueadores rizos.