Ejemplos ?
El señor se bajó del caballo a medio camino, en el sitio que llaman Codo-torto, y sacando un martillo comenzó a arrancar pedacitos de piedras, que se conoce que los ingleses, sabiendo que aquí hay oro, quieren buscarlo y acaso hacer minas.
El seminarista apretó el paso, renegando de su mala estrella; dejó a medio camino al importuno, y no paró hasta la cocina de su padre, donde se presenta con el humor más perro del mundo.
Algunas veces paraba en la casería de Nelo, a echar un trago de agua o a encender un cigarro, Chaume, patrón de la más brava lancha que pescaba al bou en las aguas de Santa Pola. Situada la finca, a medio camino, entre Elche y Santa Pola, servía de apeadero a Chaume.
Y «esa gran seca que hubo», era el eterno refrán, el inevitable punto de comparación, el recuerdo imborrable; el hito que separaba, en dos partes su vida; la indicación fatal que, a medio camino, le había hecho el dedo del destino.
Y con esto nos partimos otro dia y atravessamos una sierra de siete leguas, y las piedras della eran de escorias de hierro : y a la noche llegamos a muchas casas que estavan assentadas a la ribera de un muy hermoso rio, y los señores dellas salieron a medio camino a rescebir nos con sus hijos acuestas, y nos dieron muchas taleguillas de y de alcohol molido, con esto se untan ellos la cara : y dieron muchas cuentas y muchas mantas de vacas, y cargaron a todos los que venian con nosotros de todo quanto ellos tenian.
Uno de sus biógrafos (no recuerdo si es el padre Manrique o el médico Valdez) dice que el prior de los dominicos tuvo que prohibirle que siguiera milagreando (dispénsenme el verbo).Y para probar cuán arraigado estaba en el siervo de Dios el espíritu de obediencia, refiere que en momentos de pasar fray Martín frente a un andamio, cayose un albañil desde ocho o diez varas de altura, y que nuestro lego lo detuvo a medio camino gritando: «Espere un rato, hermanito» Y el albañil se mantuvo en el aire, hasta que regresó fray Martín con la superior licencia.
Lo dije en la noble ciudad de Oviedo y lo repito hoy, ante Vuestras Majestades y también el instruido y selecto cónclave que nos arropa y en la noble ciudad de Alcalá de Henares, a medio camino entre la capital de España y el paraíso.
Parece que el autor escribió algo que se quedaba a medio camino entre la frase que incluyo y esta otra: “¿Y por qué hemos de extrañarnos si …?
Las grandes tareas no son para dejarlas a medio camino, pero lo que sí, es que hay que enmendar los rumbos, que es necesario cambiar y la salida es hacia adelante.
Esta inmersión, muy de superficie, en las gramáticas, de modo general, del náhuatl, nos hizo encontrar y hacer un seguimiento, no sólo de algunos libros que funcionaron como textos, de acuerdo con las necesidades de la época, sino también, no obstante los desajustes económico políticos por las que atravesaron las distintas edades socio históricas registradas en nuestro país, la eterna preocupación de enseñar a las nuevas generaciones desde los elementos de la formación educativa hasta la retadora comprensión de las aportaciones culturales de todos los tiempos para sobrevivir, porque muchos se quedaban, como hoy, a medio camino por diversas causas y circunstancias...
No tuve tiempo, por otra parte, de discurrir acerca de contradicción tan extraña, porque «ella», hasta sin aguardar a que el engañado transpusiese el pasillo que une a los coches-salón, se lanzó en sentido opuesto, hacia el departamento inmediato; y como el de la gorra acababa de incorporarse, encontráronse a medio camino, y cayeron el uno en brazos del otro con ímpetu y abandono tales, que se diría que en lugar de abrazarse se fundían e incrustaban, y para separarlos habría que emplear el hacha y el cuchillo.
Más de uno ha salido destrozado, y cuantos han quedado a medio camino, asociando en su cerebro, no se sabe cómo, ideas disparatadas, inconciliables, resumiendo en ellos mismos todo el desorden intelectual de su tiempo.