Ejemplos ?
La primera arrojará el agua por el Delfín que tiene a los pies, y la segunda por el jarro con que hace ademán de verter el néctar.
Le paseaba, le adivinaba los gustos, le traía juguetes y golosinas, y el chico tomaba los juguetes un momento y luego los dejaba caer, con indiferencia, a los pies del sillón en que permanecía lánguidamente sentado meses y meses.
Algún tiempo después cayó malo y no se levantó de la cama en ocho días. En cuanto pudo levantarse se fue a arrodillar a los pies del niño Jesús.
Y ya vencedor, HUITZILOPOCHTLI les quitó sus brillantes lujos y los puso a los pies de su madre COATLICUE que lo miraba amorosamente y recordaba cuando su hermana gemela CHIMALMA, CHALMA, la protectora, había dado a luz de manera semejante a QUETZALCOATL.
Los habían ya expulsado de CHAPULTEPEC. Habían vagado por una zona pedregosa y llena de alimañas a los pies del gran cerro del Ajusco.
Mira cristiana; yo también te adoro de rodillas como poco antes adorabas a tu Dios. Y esto diciendo, se arrodilló a los pies de la española.
Los ladrones sacaron los veinte duros y se los dieron al segador, el cual se arrojó a los pies de aquel personaje que dominaba a los bandoleros y que tan buen corazón tenía.
Y desque fue bien vuelto en su acuerdo, echóse a los pies del señor comisario y demandóle perdón, y confesó haber dicho aquello por la boca y mandamiento del demonio, lo uno por hacer a él daño y vengarse del enojo, lo otro y mas principal, porque el demonio recibía mucha pena del bien que allí se hiciera en tomar la bula.
De Wyoming, en cambio, no sabemos lo que podíamos haber visto, cuando apenas en el comienzo de su breve y fantástica carrera creó—como contraste con el empalagoso héroe actual— el tipo del varón rudo, áspero, feo, negligente y cuanto se quiera, pero hombre de la cabeza a los pies, por la sobriedad, el empuje y el carácter distintivos del sexo.Hart prosiguió actuando, y ya lo hemos visto.
Y un mes más tarde se repetía exactamente la situación: yo de nuevo a los pies de Enid con la cabeza en sus rodillas, y ella queriendo evitarlo.
Mucho deben temer los malos, en lo que olvidan, la memoria del grande Dios: ella en el castigo de los delincuentes sirve de fiscal para las circunstancias del pecado, No basta que muera César, sino que caiga muerto a los pies de la estatua de Pompeyo, a quien dio muerte.
Holgose César de ver cortada la cabeza de Pompeyo, y fingió lágrimas; y desquitose la justicia divina desta maldad, con la circunstancia de arrojarle muerto a los pies del bulto del ofendido.