Ejemplos ?
Fueron muchas ilusiones, sueños, creímos en serio que se podía construir una Patria diferente y también cuando escuchaba a H.I.J.O.S. recién vimos la claudicación a la vuelta de la esquina.
¿Que hay batistianos en algunos cargos de confianza? Pues que nadie se preocupe mucho, que a la vuelta de algún tiempo no quedará un solo batistiano en ningún cargo de confianza.
Se le puede encontrar a la vuelta de una esquina, darle la mano, ir a su casa, tomar mate amargo con él, y hasta muchos imbéciles podrán pensar por esto que no es tan grande como dicen.
Me parece, con todo eso, que este país promete no ha mucho tiempo que hubiera creído si yo hubiera sido capaz de creer, como llevo dicho, que a la vuelta de un par de siglos ya no habría batuecos sobre la superficie de la tierra: en este supuesto, pudieras haber arrojado por la ventana tu recado de escribir, porque hubiera llegado el caso de que tus desmedidas alabanzas hubieran venido a ser inoportunas; pero como acaso las volvamos presto a merecer, porque eso está en la posibilidad de las vicisitudes humanas, y todo se puede esperar de nuestro buen natural, te aconsejo que no borres todavía las Batuecas de tu mapa.
Al asomarse Edgard libremente al vasto mundo, recibió impresiones singulares, que al pronto no supo definir. Fueron más bien penosas, y a la vuelta de algún tiempo se graduaron y constituyeron positivo tormento para el joven plutócrata.
Si Manolo asegurase a Elvira que el mediodía era noche cerrada, ella lo hubiese creído, contra el testimonio de los sentidos y contra el mundo entero. -Así suele suceder en los primeros tiempos -objetó Piñales-, pero a la vuelta de unos meses se recobra el juicio.
Habría querido romperlo; pero una fuerza extraña enmudecía su lengua y anudada la voz en su garganta. No de allí a mucho, a la vuelta de una encrucijada, Rogerio divisó al incógnito que de pie y los brazos cruzados lo aguardaba.
De pronto, mientras avanzaba desde la orilla, se encontró frente a un nuevo y formidable adversario. A la vuelta de un sendero, con las orejas tiesas y las patas delanteras colgantes, muy erguido, estaba sentado un conejo.
Uno de mis compañeros se apiadó de mí y me llevó con él; hubiera sido incapaz de encontrar solo el camino del seminario. A la vuelta de una esquina, mientras el joven sacerdote miraba hacia otro lado, un paje vestido de manera extraña se me acercó y, sin detenerse, me entregó un portafolios rematado en oro, indicándome que lo ocultara; lo deslicé en mi manga y lo tuve guardado hasta que me quedé solo en mi celda.
Ese extranjero que se establece en este país, no viene a sacar de él el dinero, como usted supone; necesariamente se establece y se arraiga en él, y a la vuelta de media docena de años...
Finalmente, después de medio año largo, si es que puede haber un medio año más largo que otro, se restituyó mi recomendado a su patria maldiciendo de esta tierra, y dándome la razón que yo ya antes me tenía, y llevando al extranjero noticias excelentes de nuestras costumbres diciendo sobre todo que en seis meses no había podido hacer otra cosa sino volver siempre mañana, y que a la vuelta de tanto mañana, eternamente futuro, lo mejor, o más bien lo único que había podido hacer bueno, había sido marcharse.
Pero al mismo tiempo, se ha tomado en cuenta el interés de los censualistas, poniendo un límite a la división que continuada indefinidamente haría demasiado difícil y dispendioso el cobro de los cánones, y a la vuelta de algunas generaciones convertiría los censos en un número infinito de fracciones imperceptibles.