Ejemplos ?
Pero entretanto todos advirtieron que él la evitaba de la manera más evidente y que prefería encerrarse solo en su camarote, donde bien podía decirse que vivía, dejando plena libertad a su esposa para que se divirtiera a gusto en las reuniones del salón.
Aquella ciencia que él había amado tanto sin pensar en el interés, les servía a otros para ganar un mendrugo falsificándola, recortándola y dislocándola, a gusto del que repartía la sopa universitaria.
-Pos por eso vengo yo a visitar a sus mercedes, poique mi Rosario no jace más que suspirar y mirar jacia estos olivares, y no está a gusto más que cuando anda el zángano alreor de la colmena, de la que apenitas se aparta, y cuasi toa la noche se las pasa cantándole su querer dende er fondo de la cañá u de en mitá de la era.
El diablo se desternillaba de risa vendo lo que habían hecho sus discípulos. Se reía tan a gusto que su gordo vientre se agitaba y se cansaba de felicitar a sus alumnos.
Recordó su sana juventud en el bosque, la alegre Nochebuena y los ratoncillos que tan a gusto habían escuchado el cuento de Klumpe-Dumpe.
Vio el horno ardiente de la fábrica donde, soplando, le habían dado vida; recordó que hacía un calor sofocante en aquel horno estrepitoso, lugar de su nacimiento; que mirando a sus honduras le habían entrado ganas de saltar de nuevo a ellas, pero que, poco a poco, al irse enfriando, se fue sintiendo bien y a gusto en su nuevo sitio, en hilera con un regimiento entero de hermanos y hermanas, nacidas todas en el mismo horno, aunque unas destinadas a contener champaña y otras cerveza, lo cual no era poca diferencia.
Jorge había compartido su merienda con Emilita, y muy a gusto habría compartido también su corazón si ello hubiese podido darle gusto.
Respiré a gusto, como quien se salva y decidí a escalarlas, si bien con gran dificultad y dolor; arrastrándome, afianzándome tembloroso de rocas salientes y punzantes y adentrándome poco a poco entre sus árboles y arbustos fui ascendiendo.
44 Oh fundo nuestro, o sabino o tibur, pues que tú eres tibur defienden aquellos cuya intención no es a Catulo herir, mas los que esto quieren, por cualquier prenda que sabino es contienden, pero, oh, ora sabino, ora, más verdaderamente, tibur: estuve a gusto en tu suburbana villa, y mala de mi pecho expulsé una tos, una que, no sin merecerlo, a mí mi vientre, mientras suntuosas cenas ando buscando, me dio.
Mi juventud mostraba desarrollarse a gusto en mi gallardo busto y en mi salud sin mal; crecía y despejábase mi clara inteligencia, cumpliendo mi existencia su evolución vital.
El caballero Ubaldo ordenó encender un hermoso fuego en la chimenea e hizo traer el mejor vino de cuantos tenía. Era la primera vez que el ermitaño parecía encontrarse a gusto.
Deben bastaros, amigo mío, estos razonamientos para daros valor cuando bebáis el ajenjo de la muerte, y meditad hasta entonces un hermoso verso de Lucrecio, cuyo sentido es éste: "Vivid tanto como podáis, que no quitaréis nada a la eternidad de vuestra muerte." Después de aquellas máximas, quintaesencia de clásicos y modernos, sutilizadas y sofisticadas a gusto del siglo, maese Gonin guardó su linterna, golpeó la puerta del calabozo, que abrió el carcelero, y las tinieblas cayeron de nuevo sobre el preso como una plancha de plomo.