Ejemplos ?
Con su Emperador a cuestas, había pasado de un salto por encima del caballo de su adversario caído, había salvado la corona de oro de su soberano y también su vida, más valiosa aún que la corona.
Y se alejaba sin mudarse de su sitio... Y en su desnudez volátil afrontaba valeroso los peligros, sin desmayar en el vértigo de su lid a cuestas...
Las mocitas habían aprovechado la ocasión para meter el cuerpo en la caja. Selme la cerró y la tomó a cuestas; ya pesaba doble, pero a bien que hasta el camposanto el viaje era corto.
Le juro, mi querido doctor, que ni registrando con una linterna todos los países musulmanes descubriremos una sola mujer que se eche a cuestas tal traje.
---- Los trabajadores de Lisboa no han tardado en desengañarse del beneficio negativo que traen para el pueblo las revoluciones puramente políticas y de la necedad de exponer la piel por echarse a cuestas un Teófilo Braga en lugar de un Manuel II.
A lo cual respondió Campuzano: –A lo si estoy en esta tierra o no, señor licenciado Peralta, el verme en ella le responde; a las demás preguntas no tengo que decir sino que salgo de aquel hospital de sudar catorce cargas de bubas que me ec hó a cuestas una mujer que escogí por mía, que non debiera.
¡Porque ya suena el himno unánime; la generación actual lleva a cuestas, por el camino abonado por los padres sublimes, la América trabajadora; del Bravo a Magallanes, sentado en el lomo del cóndor, regó el Gran Semí, por las naciones románticas del continente y por las islas dolorosas del mar, la semilla de la América nueva!
(Vanse a la venta DON FERNANDO llevando a DOÑA BERNARDA, y tras él DOÑA JUSEPA, POLONIA, ALVARADO, y los CAMINANTES.) ESTUDIANTE Rincón, Ramos, cosarios complutenses, la corte gozaremos por seis menses, hasta que por San Lucas a versar sus escuelas nos reducas. (A uno de ellos.) RAMOS Mal lo pasó la viuda. RINCÓN A cuestas todo un coche, ¿quién lo duda? ESTUDIANTE Ella va desmayada.
Por momentos pienso dar en la coyuntura de la verdad, y por minutos me hallo tan lejos della, que vuelvo a subir el monte que acabé de bajar, con el canto de mi trabajo a cuestas, como otro nuevo Sísifo .
¿Es que realmente no hay nadie cerca de usted que recuerde a sus camaradas y les persuada de que tales medidas representan un retorno al peor perfodo de la Edad Media y de las guerras religiosas, y es totalmente decepcionante de gente que se ha echado a cuestas la creación de la sociedad en consonancia con los principios comunistas?
Alquiló en Guadalajara nuestra viuda ayer un coche; salimos a media noche; y porque el viejo repara en que pariente o vecino su casa en Madrid no sepa (tanto guarda a la Jusepa) nos pusimos en camino, sin admitir compañía de deudos ni de criados; y estos amigos honrados, que de la carretería cosarios llama Alcalá, como caminan al trote, al vadear a Torote nos alcanzaron poco ha. Volcose al bajar las cuestas el nuestro, y Doña Bernarda la muerte oprimida aguarda con toda la carga a cuestas.
Pero mientras la forma de la vida europea sea la agresión y se proclame moribundas a las naciones que no atacan y aun se piensa en descuartizarlas y repartírselas, la paz en una sola nación sería más peligrosa que la guerra. La nación más cristiana, por temperamento, ha sido la judaica, y tiene que vivir, como quien dice, con los trastos a cuestas.