aína

aína, -nas

 
adv. t. Presto.
adv. m. Fácilmente.
Por poco.
Traducciones

aína

ADV (liter) → speedily
Ejemplos ?
Estos apellidos también pueden aparecer grafiados con i tildada: Comýn/Comín, Monteserýn/Monteserín, Aýna/Aína, Laýna/Laína, Ýñigo/Íñigo.
Jerez Cruz de Sola, Lola, 1998 “Ermita de la Ina”, Revista Jerez en Semana Santa, N.º 2, p. 197. Hidalgo, Andrés, 1882 “Diego Fernández de Herrera y el Santuario de Aína”. Rallon, Fr.
Voz, en Gran Enciclopedia Aragonesa (en línea). Antón Castro, 13-12-2005.. Tello Aína, Rosendo Tello Aína, Rosendo Tello Aína, Rosendo Tello Aína, Rosendo
Leandro Aína Naval Nacido en Codo en 1902, Canónigo de la Catedral-Basílica de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza, fue relevante publicista y redactor religioso del periódico El Noticiero, así como director de la revista El Pilar.
Por otra parte, se inspira también en el castellano antiguo para renovar la lengua poética y utiliza frecuentes arcaísmos para ajustar la métrica; algunos son fónicos, como apócopes ("nol'", "grand'") y prótesis (atan, amátanse); otros son léxicos (aína, desque, vegadas), y también los hay morfológicos, por ejemplo en la conjugación verbal (respuso, vido, veredes).
Cómo a legua y media de Jerez de la Frontera, pasado el antiguo puente del vado de Medina o de Cartuja, a orillas del Guadalete, se levanta la ermita de estilo Mudéjar con el título de Nuestra Señora de la Victoria "Aína, Ahina o de la Ina", que perteneció a la jurisdicción espiritual de Cádiz hasta mil novecientos ochenta, en la actualidad forma parte de la Diócesis de Asidonia-Jerez y se localiza en la Carretera CA 3.110 km.
En celebración de este hecho fundaron después los de Xerez la ermita, llamándola la Ina por haberles concedido la Madre de Dios una tan grande victoria y tan aína (Ayna).
Aína” es un adverbio anticuado que equivalía a decir “presto, con prontitud; del latín “agina”. Diego Fernández de Herrera volvió a la ciudad lleno de heridas y fue muerto quince días después, siendo enterrado en la parroquia de San Marcos de dicha ciudad.
2, p. 197. Hidalgo, Andrés,1882 “Diego Fernández de Herrera y el Santuario de Aína”. Rallon, Fr. Esteban (Orden de San Jerónimo), 1860 “Historia de la Muy y Noble y muy Leal Ciudad de Xerez de la Frontera”, Revista Jerezana Lancería.
El primer cargamento de oro ofrecido por Atahualpa llegó del sur y lo trajo un hermano del Inca, " trájole unas hermanas y mujeres de Atahualpa, y trajo muchas vasillas de oro; cántaros y ollas y otras piezas y mucha plata, y dijo que por el camino venía más; que como es tan larga la jornada, cansan los indios que lo traen y no pueden llegar tan aína; que cada día entrará más oro y plata de los que quedan más atrás".
Por medio del aro echaban unas trenzas de diversas colores; los plebeyos y más aína los no curiosos y flojos, hacían en lugar del aro de cedazo otro semejante de una calabaza; y por esto a toda la nación cañari llaman los demás indios para afrenta Mati-Uma, que quiere decir cabeza de calabaza".
En 1953, cuando contaba siete años, inició sus estudios de danza en la Academia de Ballet Clásico Aína Janson, única escuela que existía, por aquel entonces, en la isla.