añicos


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añicos

1. s. m. pl. Pedacitos en que se divide una cosa al romperse recogió los añicos del jarrón. trizas
2. estar hecho añicos 1. Quedar una cosa totalmente rota a pedacitos. 2. Sentirse abatido o cansado: estaba hecha añicos después de tanto esfuerzo.
3. hacerse alguien añicos coloquial Hacer algo con muchísimo esfuerzo se hizo añicos para conseguir la plaza.

añicos

 
m. pl. Pedazos o piezas pequeñas en que se divide alguna cosa, al romperse.

añicos

(a'ɲikos)
sustantivo masculino plural
porciones pequeñas que resultan de la rotura de algo El vidrio del reloj se desprendió y se hizo añicos en el suelo.
Sinónimos

añicos

sustantivo masculino plural
pedazos, trizas (planta).

añicos:

cachosmigas, trozos, pedazos, trizas,
Traducciones

añicos

SMPLpieces, fragments
hacer un vaso añicosto smash a glass to bits o to smithereens
hacer un papel añicosto tear a piece of paper into little o tiny bits
hacerse añicosto shatter
estar hecho añicos (= cansado) → to be worn out, be shattered
Ejemplos ?
máscara hecha añicos por limosnas que compraban apariencias de felicidad, preferencia de sótanos embargados sobre libres velas para navegar y al hallazgo del teatro sumergido, fluyó la agonía de mi zozobra imbécil para encallar en islas de coral y acero.
Tam­bién era verdad que cuando estalló no hizo añicos más que a una doncella, pues el gobernador había salido de la ciudad seis semanas antes; pero, al menos, aquello demostraba que la dinamita, regida por un mecanismo de relojería, era un poderoso agente, aunque algo ine­xacto.
Camilo Desmoulins, Dantón, Robespierre, Saint-Just, Napoleón, los héroes, lo mismo que los partidos y la masa de la antigua revolución francesa, cumplieron, bajo el ropaje romano y con frases romanas, la misión de su tiempo: librar de las cadenas e instaurar la sociedad burguesa moderna. Los unos hicieron añicos las instituciones feudales y segaron las cabezas feudales que habían brotado en él.
6 Ahora que la ausencia está en reposo sin el sancto sanctorum del recuerdo me acobarda saber que ya no tengo ni un sollozo ni fuegos en mi infierno… Al vaso derramado no le importa… La gota se deshizo en su torrente y el vacío acumulado por el tiempo se hizo añicos con el cierzo… Soy tan solo una saudad de invierno que se marchita en su sofá de hielo.
Ellos que fueron nuestros guías y pudieron mandar aquí en la tierra, plumas finas, se ajaron y palidecieron, esmeraldas fueron, añicos se hicieron." Ante tanta injusticia y persecución, NEZAHUALCOYOTL tuvo que regresar a TENOCHTITLAN y ahí permaneció preparándose para algún día lograr el triunfo.
SOLDADO: El hábito no hace al monje; y tanta honra tiene un soldado roto por causa de la guerra, como la tiene un colegial con el manto hecho añicos, porque en él se muestra la antigüedad de sus estudios; ¡y váyase, que haré lo que dicho tengo!
El restaurante ofrecía un aspecto de total arrasamiento, sin una cortina ni un espejo sanos; incluso la araña del techo yacía en el suelo hecha añicos, y sus colgantes de cristal se partían bajo los pies de los criados, extenuados, que apenas si podían tenerse.
El proletariado, la capa más baja y oprimida de la sociedad actual, no puede levantarse, incorporarse, sin hacer saltar, hecho añicos desde los cimientos hasta el remate, todo ese edificio que forma la sociedad oficial.
Cógele por el cuello y lo levanta, tómale la espada, pártela en dos contra la rodilla y arroja los pedazos a un foso; despójalo de la espuela y las insignias, y, a dos manos, frenético, insano, le arranca, le desgarra, le hace añicos recamos, sedas y holandas.
Cuando el virrey recibió el oficio del intendente de Huancavelica despachó para guarda del reo una compañía de su escolta. Llegado éste a Lima en enero de 1744, costó gran trabajo impedir que el pueblo lo hiciese añicos.
Con el trunco pendón que me cubre se cobijan mis puños guerreros donde escudos silentes resisten su caída en flagrantes deseos… Ardiendo el corazón me desconozco… Un vuelco me hace añicos los espejos para no ver más lágrimas.
– ¡No me confiaría a unos espadachines para matar a mi amante, si me abandonara!– después había reído; pero su mano convulsa hacía añicos una bombonera de oro milagrosamente esculpida.