Ejemplos ?
Mas no eran todas las gracias Del joven golilla éstas: Había otra que era en él Costumbre y pasión violenta. Un vicio que conservaba Allá de su edad primera, Debilidad ya de antiguo A la noble gente añeja.
Pero destruido el diabólico hechizo, se encontró don Dimas con que Visitación lo había abandonado corriendo a encerrarse en un beaterío, siguiendo la añeja máxima de dar a Dios el hueso después de haber regalado la carne al demonio.
Suspensa, pues, de súbito, la vida histórica; harto nuevas aún y harto confusas las instituciones nacientes para que hayan podido dar de sí, –porque a los pueblos viene el perfume como al vino, con los años, –elementos poéticos; sacadas al viento, al empuje crítico, las raíces desmigajadas de la poesía añeja; la vida personal dudadora, alarmada, preguntadora, inquieta, luz bélica; la vida íntima febril, no bien enquiciada, pujante, clamorosa, ha venido a ser el asunto principal y, con la naturaleza, el único asunto legítimo de la poesía moderna.
El novio se había retirado, apareciendo pocos minutos después despojado de la levita, con un macarrónico batín de franela verde, en zapatillas, y calada una especie de gorra grasienta, a pretexto de catarro y confianza; en realidad por no desmentir la añeja y groserísima costumbre de sentarse a la mesa cubierto.
Ante mis ojos había un campo extenso. De un salto me puse sobre un gran árbol, una encina añeja. Luego, bajé el tronco, y me hallé cerca de un arroyo, un río pequeño y claro donde las aguas charlaban, diciéndose bromas cristalinas.
Mas Güerequeque, que había quedado de vigía en la puerta de la calle, viendo, despavoridos y maltrechos a sus compañeros, se quitó la capa y con pasmosa rapidez la arrojó sobre la cabeza del delincuente, que tropezó y vino al suelo: entonces toda la jauría cayó sobre el caído, según es de añeja práctica en el mundo, y fuertemente atado dieron con él en la cárcel de corte, situada en la calle de la Pescadería.
Y diciendo y haciendo, sacó de debajo del delantal un pesado chicote y con la soltura y el garbo de una añeja práctica lo enarboló por encima de su cabeza.
El moderno trovero, que traspuso el muro buscando tal vez un motivo..., etc., se acerca a la aparición añeja y, moderno, aconseja: -Mirá, hermano, no te compliqués la muerte.
Y hoy mismo, en el cuarto solitario donde escribo está la sangre añeja aquella y mi cara en ella untada y la vieja del tambo y la jornada y mi hermano que llora y a quien no beso y mi madre muerta y...
ste es un artista de paleta añeja que usa una cachimba de color coñac y habita una boharda de ventana vieja donde un reloj viejo masculla: tic tac...
Perdóname porque amo la belleza que nos cuesta tanto sacrificio mantenerla y prefiero una pintura añeja a un calendario con paisajes de oquis o encueradas en mi fiesta.
La transgresión de la norma de Quetzalcóatl por la ideología, místico-guerrera de los mexicas y la llegada de Hernán Cortés precisamente en el año uno caña, cumpliéndose con ello la añeja profecía, por la que los dirigentes mexicas tuvieron que enfrentar a sus conquistadores como el cumplimiento de un designio histórico, en el que ellos eran transgresores de una enseñanza milenaria y por ello se inmolaron en la defensa de México-Tenochtitlán ante los españoles.