-Ya te he dicho, amigo -respondió Tomás-, que puedes hacer tu gusto, o ya en irte a tu romería, o ya en comprar el asno y hacerte aguador, como tienes determinado.
Sin compartir el bullicioso júbilo de Mercedes y de Fernando, les acompañó Carlos a la romería, como la víctima se encamina al suplicio.
-replicó Carriazo-. A mí me maten, amigo, si no estáis vos con más deseo de quedaros en Toledo que de seguir nuestra comenzada
romería.
Miguel de Cervantes Saavedra
Aquello era una verdadera romería para la gente devota que iba á solicitar milagros de una efigie de san Antonio, á la cual una beata que, por vieja y fea, era ya de todo punto tabaco infumable, que habitaba dos cuartos en el antedicho callejón del Fondo, tributaba fervoroso culto.
Entre los jefes y personajes argentinos cundió la reputación de des- lumbradora belleza conquistada por la joven limeña, á quien la crónica callejera daba por hija de todo un virrey, nada menos. La misa de nueve, en Monserrate, se convirtió en romería para los galanteadores argentinos.
En este dichoso país, el día que no es de fiesta tiene mercado: de los restantes del año, los unos marcan feria, y los otros romería.
Para teatro de la fiesta se eligió una pradera separada de la romería por un regato, o por un seto trasparente, pues sobre este punto tampoco están las crónicas muy de acuerdo, y para orquesta se ajustaron, por horas, un violinista y un gaitero trashumantes, de los muchos que había en la romería y acaso los únicos que a la sazón se hallaban desocupados.
Feliza rió, charló, pasó el día formando con ellas deliciosos proyectos para aquella romería de placer; y las dejó diciéndolas entre besos y sonrisas: «¡Hasta mañana!».
Las camaradas participaban también del pan bendito. Y la
romería en Lima duraba un mes por lo menos. Un arzobispo, para poner algún coto al abuso y sin atreverse a romper abiertamente con la costumbre, dispuso que las antojadizas limeñas recabasen la licencia, no de la autoridad conventual, sino de la curia; pero como había que gastar en una hoja de papel sellado y firmar solicitud y volver al siguiente día por el decreto, empezaron a disminuir los antojos.
Ricardo Palma
Dad a todas las almas abrigo, sed nación de naciones hermana, convidad a la fiesta del trigo, al domingo del lino y la lana thanks-giving, yon kipour,
romería, la confraternidad de destinos.
Rubén Darío
Dos horas después volvimos a la iglesia; sacaron otra vez al santo en procesión, rezóse el rosario y nos fuimos a la romería, que se desparramaba en una pradera inmediata a la iglesia.
Las mujeres de entonces, como las de ahora, juzgaban de buena fe que no era un abuso de lenguaje, o, cuando menos, un error de observación, la honestidad del baile; y no dudaron un instante en aceptar el propuesto, con tal que fuese por lo fino, y no al grosero estilo de los populares, como los que tenían delante y formaban el principal objeto de la romería; exigencia que manifiesta bien claro, que también, en el concepto de aquellas escrupulosas beldades, las cabriolas y escarceos, según que se ejecuten de abajo arriba ( more plebeyo ) o de acá para allá y en derredor ( more aristrocrático ) son pecaminosos y groseros, o edificantes y solemnes...