Luego que estuvo en medio de ellos, rompió las cuerdas, y encontrando, á mano una quijada de borrico, en un instante mató con ella á mil Filisteos.
Como Sansón, aquel hebreo mozo, con la quijada que tomó de tierra, yelmos y escudos rompe, y con el bate caballo y caballero a un tiempo abate.
El cabecilla, de semblante fiero, un ojo tiene de crüel mirada; de un jeme el otro lo perdió certero que aún muestran la nariz y la quijada.
Primera de Justicia: Diputado licenciado José de las Fuentes Rodríguez.- Diputado licenciado Raúl Lemus García.- Diputado coronel y licenciado Reveriano García Castrejón.- Diputado licenciado Agapito Duarte Hernández.- Diputado licenciado Carlos Manuel Vargas Sánchez.- Diputado licenciado Salvador Reyes Nevárez.- Diputado licenciado Augusto Cesar Tapia Quijada.- Diputado licenciado Manuel Villafuerte Mijangos.- Diputado licenciado Eugenio Soto Sánchez.
A éste, pues, Paris le clavó la flecha por debajo de la
quijada y de la oreja: la vida huyó de los miembros del guerrero, y la oscuridad horrible le envolvió.
Homero
Job 41 1¿SACARAS tú al leviathán con el anzuelo, O con la cuerda que le echares en su lengua? 2¿Pondrás tú garfio en sus narices, Y horadarás con espinas su quijada?
Estaba suscrito a él el boticario de mi pueblo, así como yo estaba abonado a la tertulia de su trasbotica, por lo que di en la mala costumbre de leer diariamente El Observador desde la cruz a la fecha, cosa que llegó a trastornarme el sentido, ni más ni menos que al ilustre
Quijada la lectura de los libros de caballerías.
Pedro Antonio de Alarcón
Allí, a pesar del numeroso partido que se había hecho, un destacamento de tropas de la convención penetró, y un gendarma llamado Carlos Meda (hecho oficial por esta acción y que llegó después a general) descubrió a Robespierre en un rincón oscuro y le tiró un pistoletazo que le hizo pedazos la quijada inferior.
16 Entonces Samsón dijo: Con la quijada de un asno, un montón, dos montones; Con la quijada de un asno herí mil hombres. 17 Y acabando de hablar, echó de su mano la quijada, y llamó á aquel lugar Ramath-lehi.
Ven y huyamos. Pero, ¡ay!, Gildo, al derribar al guardabosques, ha perdido de un trabucazo media quijada. Gilda la encuentra, la limpia con el vestido de seda y se la guarda en el seno.
Oficialmente la opinión pública argentina fue informada de una serie de mentiras contadas por el contraalmirante Hermes Quijada, y durante la noche del 22 de agosto el gobierno sanciona la ley 19797, por lo que se establecen penas de prisión para quienes divulguen imágenes de personas ligadas a grupos subversivos, impidiendo toda difusión de la verdad.
Entonces Meriones mató a un combatiente teucro, a Laógono, esforzado hijo de Onétor y sacerdote de Zeus Ideo, a quien el pueblo veneraba como a un dios: hirióle debajo de la
quijada y de la oreja, la vida huyó de los miembros del guerrero y la obscuridad horrible le envolvió.
Homero