Mayormente, cuando ellas se peinan y hacen la partidura con ungüento arábigo, después que juntan sus cabellos y los trenzan en las espaldas, si las ven sus amadores, míranse en ellas como en un espejo; especialmente si los cabellos, siendo muchos y espesos, están sueltos y tendidos por las espaldas.
Primeramente estas tus crines muy bien peinadas te adornaré con mis joyas, que me dio mi esposo; en tu frente peinada te haré una partidura; las cerdas de tu cola, que por negligencia están revueltas y mal curadas, con mucha diligencia las puliré y ataviaré: todo te adornaré con chatones de oro, que relumbres como las estrellas del cielo, como cuando en algún triunfo el pueblo sale con mucha pompa y gozo a recibir al que triunfa; de continuo traeré en el seno, debajo de la vestidura de seda, avellanas y otros manjares delicados para engordar a ti, mi salvador y conservador; pero entre estos manjares y la perpetua libertad que tendrás, la cual es felicidad de toda la vida, no te faltará gloria de tu honra.
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