Tengo aquí poco tiempo y poco espacio: conque hay claro que hablar y jugar limpio, que a mí ya ni me engañan chachareros ni comulgo con ruedas de molino.
Otro de los testigos, Francisco Vilcas, declara que vio mucha sangre en el molino, y que el rastro de ella iba hasta las casas de Juan González.
Las columnas enemigas que estaban desordenadas a mi frente se dividieron en dos y avanzaron por las faldas de la cordillera de cerros que forman la quebrada, un obús de seis pulgadas vino por mi derecha y un cañón de a cuatro se mantuvo algo a mi izquierda, con estas dos piezas únicas que han tenido, rompieron el fuego a tiro largo a las diez y media de la mañana, y hallándome yo en el reducto del centro, hice se le contestase con dos cañones de a 4”; así siguieron avanzando aunque en pelotones, desordenados, y trataron de establecer su artillería sobre una altura que dominaba mi línea de defensa en donde hay situado un molino a quien no había hecho destruir más que sus corrales y alguna tala de árboles...
Visto por los enemigos que la posición del molino les era ya desventajosa por ser nosotros dueños de la altura que lo domina, avanzaron el obús sin embargo de mi continuado fuego, y lo apoyaron en un rancho del frente de mi reducto del centro, en que estaba el distinguido teniente comandante de artillería don Miguel Mujía, y a tiro muy corto rompieron nuevamente el fuego con bastante viveza.
Yo he sido molinero, y a fuerza de ver cómo las piedras andan y muelen sin salirse nunca de su centro, se me ocurrió pensar que la idea debe de ser semejante a la muela del
molino, que sin cambiar de sitio da harina, y con ella el pan que nos nutre, en vez de ser como son las ideas en España, ideas "picudas", proyectiles ciegos que no se sabe a dónde van, y van siempre a hacer daño.
Ángel Ganivet
Terminó mi primo de pronunciar estas palabras, se corrió una cortinilla de abalorios, y corpulento, con una barba despejada sobre su pecho y un tur- bante del razonable diámetro de una piedra de
molino, apareció Taman.
Roberto Arlt
Pues bien: hay motivo para poder atribuir si no la iniciativa, al trabajo y habilidad de un inglés, horticultor acaso improvisado por la necesidad y la “saudade” de su lejano país – quizá la dulce Escocia – esa característica refinada que tanto placer causa y tantas ponderaciones ha ganado para nuestro viejo Paso del Molino.
de trigo, igual número de cebada y 110 rs.; una fuente de buen agua y tan abundante que forma un arroyo con el que se riegan varios huertos y anda un molino sit.
y se cubre con los prod. de un horno de poya, el molino harinero y el carboneo de los montes llamados concejales., Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar, Volumen 6, (1846-1850), p.
No sucedía lo mismo en la noche, en que viniendo más abundante y más fría, molían mucho más los molinos. Con este fin quedaba un indio o una india o algún muchacho para cebar el molino con el metal.
Como hombre sin conciencia, acostumbrado a maltratar y a herir de muerte a los indios, estando sirviéndole Felipe en la mita de su turno, no contento con el trabajo del día, le compelía a que acudiese en la noche al molino.
Salgo del café, recorro las calles, y no puedo menos de entrar en las hosterías y otras casas públicas; un concurso crecido de parroquianos de domingo las alborota merendando o bebiendo, y las conmueve con su bulliciosa algazara; todas están llenas: en todas el Yepes y el Valdepeñas mueven las lenguas de la concurrencia, como el aire la veleta, y como el agua la piedra del
molino; ya los densos vapores de Baco comienzan a subirse a la cabeza del público, que no se entiende a sí mismo.
Mariano José de Larra