Y todo esto, sin embargo, no sólo no está mal en un hombre que ama, sino que, al contrario, le sienta maravillosamente; no solamente se soportan las bajezas sin ver en ellas nada deshonroso, sino se le aprecia como a un hombre que cumple bien su deber; y lo más extraño todavía es que los amantes son los únicos perjuros a los que no castigan los dioses, porque se dice que en el amor no obligan los juramentos, ya que es verdad que en nuestras costumbres los hombres y los dioses permiten todo a los amantes.
Cada gallo canta en su corral; pero el que es bueno, bue- no, canta en el suyo y en el ajeno. A esta clase pertenecía Juan Pérez; porque, si en su casa tocaba bien, en la de los vecinos lo hacía maravillosamente.
El cinco no admitirá nunca la idea del par, como el diez, que es su doble, no admitirá jamás la idea de lo impar; y este doble, aunque su contrario no sea lo impar, no admitirá, sin embargo, la idea de lo impar, lo mismo que las tres cuartas partes, ni el tercio ni todas las demás partes admitirán nunca la idea del entero, si me escuchas y estás de acuerdo conmigo. Te sigo maravillosamente y estoy de acuerdo contigo.
Tenía alrededor de 80 años, conservándose maravillosamente sano y vigoroso, teniendo por costumbre venir a caballo desde Chorrillos dos veces por semana.
Se trata de dos poblaciones indígenas, y no se descuida el más mínimo detalle: el sitio adecuado a la prosperidad de los pueblos, las casas de Vivienda y su diseño, las tierras de labranza, la iglesia para el bien de sus almas, el gobierno acomodado a las costumbres indígenas, su salario, su comida, sus horas de trabajo, la manera de completar el número de los trabajadores, las formas más seguras de evitar abusos, todo, todo está maravillosamente detallado en estas instrucciones dadas al Virrey del Perú, Marqués de Cañete, con fecha 17 de Octubre de 1593.
Predica muy bien el presentado, y es hombre que desea mucho el provecho de las animas; mas pregunten a su merced si le pesa cuando le dicen: “¡Oh, qué maravillosamente lo ha hecho vuestra reverencia!” Justo muy ruinmente el señor don Fulano, y dio el sayete de armas al truhán, porque le loaba de haber llevado muy buenas lanzas.
Había al pie del monte un lago solitario, a cuyo alrededor algunas doncellas con túnicas blancas como la nieve cantaban maravillosamente, a la vez que parecían entretenidas en extender sobre el prado extrañas telas de araña a la luz de la luna.
Y esta pregunta se la hizo Lolita la Caperuza a Consuelo Cárdenas, más conocida por la Niña de Porcelana, una chavalilla que justificaba cumplidamente su mote con lo maravillosamente nacarino de su tez y lo delicado de su figura.
Rosita, la bailaora, taconeaba como impaciente por lucir sus habilidades y su maravillosamente torneada pantorrilla en los voluptuosos giros del baile.
Esta denominación, que huele a azucena, convenía
maravillosamente con el tipo de la chica, blanca, fresca, rubia, cándida de fisonomía hasta rayar en algo sosa, defecto frecuente de las bellezas de lugar, en quienes la coquetería se califica de liviandad al punto, y el ingenio y la malicia pasarían, si existiesen, por depravación profunda.
Emilia Pardo Bazán
Ha habido momentos en que he resistido de frente, y otros en que he cedido ante el número y en que le he dicho a mistress Micawber en el lenguaje de Catón: «Platón, razonas maravillosamente; todo ha terminado, no lucharé más».
El cielo estaba maravillosamente azul, los árboles se habían vestido de primavera; la naturaleza hacía gala de una irónica alegría.