Otro tenía, en la garganta también, su padre; pero al ver al niño calenturiento, medio ahogado, Ventura se sintió bien de repente, o mejor, no volvió a sentirse.
Don Pedro se acostó
calenturiento y tiritando de fiebre: no pudo pegar ojo en toda la noche; lidió con mil pensamientos: de rencor y venganza los unos, de hidalguía los otros; hasta que a la siguiente mañana, apenas despachado el mezquino desayuno y vestídose el gabán de paño de pólvora y tomado el bastón de muleta bajó las escaleras y llamó con energía a la puerta de su enemigo.
Emilia Pardo Bazán
Flores gigantescas dan vueltas, como las imágenes luminosas del sueño calenturiento; y torres fabricadas con arena de estrellas destácanse imponentes, hasta que un soplo las destruye, cual si fueran ilusiones, y todo queda más obscuro que antes.
Obediente el Océano cantábrico a la única voz que tiene autoridad sobre él, rugió como gigante león calenturiento, embistiendo a la Corretania en todo su perímetro, desguarnecido ya de aquellos ciclópeos muros, cuya conservación ni aun la dinastía de los Pusilánimes había descuidado, y pronto la Corretania desapareció del mapa de Europa.