La madrastra, que de veras era una bruja, y consultaba a su espejo mágico para ver si existía alguien más bella que ella, descubrió que
Blancanieves vivía en casa de los siete enanitos.
los Hermanos Grimm
Disfrazada de vieja, la malvada reina preparó una manzana con veneno, cruzó las siete montañas y llegó a casa de los enanitos.
Blancanieves, que sentía una gran soledad durante el día, pensó que aquella viejita no podía ser peligrosa.
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Cuando en el escenario aparecen algunos que son lo que dicen ser, el cínico se pone muy violento y empieza a perseguir al otro y andamos como
Blancanieves, hasta que venga un rey y nos salve y yo me caso con el rey.
Elisa Carrió
Una niña muy bonita, una pequeña princesa que tenía un cutis blanco como la nieve, labios y mejillas rojos como la sangre, y cabellos negros como el azabache. Su nombre era
Blancanieves.
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Como ella era tan joven y bella, el cazador se apiadó de la niña y le aconsejó que buscara un escondite en el bosque.
Blancanieves corrió tan lejos como se lo permitieron sus piernas, tropezando con rocas y troncos de árboles que la lastimaban.
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Se acercaron para admirarla cuidando de no despertarla. Por la mañana,
Blancanieves sintió miedo al despertarse y ver a los siete enanitos que la rodeaban.
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-Si quieres cocinar, coser y lavar para nosotros -dijeron los enanitos-, puedes quedarte aquí y te cuidaremos siempre.
Blancanieves aceptó contenta.
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La invitó a entrar y aceptó agradecida la manzana, al parecer deliciosa, que la bruja le ofreció. Pero, con el primer mordisco que dio a la fruta,
Blancanieves cayó como muerta.
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Un día el príncipe, que paseaba en su gran caballo blanco, vio a la bella niña en su caja de cristal y pudo escuchar la historia de labios de los enanitos. Se enamoró de
Blancanieves y logró que los enanitos le permitieran llevar el cuerpo al palacio donde prometió adorarla siempre.
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Pero cuando movió la caja de cristal tropezó y el pedazo de manzana que había comido
Blancanieves se desprendió de su garganta. Ella despertó de su largo sueño y se sentó.
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Aquella noche, cuando los siete enanitos llegaron a la casita, encontraron a
Blancanieves en el suelo. No respiraba ni se movía. Los enanitos lloraron amargamente porque la querían con delirio.
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Tras esto la madrastra de Blancanieves preguntó si ella era la reina más hermosa del carnaval, siendo respondida con un no rotundo, ya que durante la gala se escogería a una reina más guapa y bondadosa.