"Sudando néctar, lambicando olores, Senos que ignora aun la golosa cabra Corchos me guardan, más que abeja flores Liba inquïeta, ingenïosa labra; Troncos me ofrecen árboles mayores, Cuyos enjambres, o el abril los abra, O los desate el mayo,
ámbar distilan, Y en ruecas de oro rayos del Sol hilan.
Luis de Góngora
Causaba lástima y grima su tierna edad floreciente; todos quieren que se exima del riesgo, y él solamente ni recela, ni se estima. Las doncellas, al pasar, hacen de
ámbar y alcanfor pebeteros exhalar, vertiendo pomos de olor, de jazmines y azahar.
Nicolás Fernández de Moratín
Desconfiadas de sus personas, cuando quieren halagar algunas narices, luego se encomiendan a la pastilla y al sahumerio o aguas de olor, y a veces los pies disimulan el sudor con las zapatillas de
ámbar.
Francisco de Quevedo
No de otra suerte que en sereno día balas de nieve escupe y, de los senos de las nubes, relámpagos y truenos súbita tempestad en monte o prado, obligando que el tímido ganado atónito se esparza, ya dejando en la zarza de sus pungentes laberintos vana, la blanca, o negra lana (que alguna vez la lana ha de ser negra), y hasta que el Sol en arco verde alegra los campos, que reduce a sus colores, no vuelven a los prados ni a las flores, así los gatos iban alterados por corredores, puertas y terrados, con trágicos maúllos, no dando, como tórtolas, arrullos, y la mona, la mano en la almohada, la parte occidental descalabrada, y los húmidos polos circunstantes bañados de medio
ámbar, como guantes.
Lope de Vega
Esta tapada, en fin, incomprensible, que dejó en pos de sí de rosa y ámbar perfumada la atmósfera, en su espíritu semillas de salud dejó sembradas.
Fumaba despaciosamente una larga pipa turca de cazoleta de arcilla y boquilla de
ámbar, mientras que frente a él, de pie, revestido de una pobre chilaba, trajinaba un vendedor de alfombras, de ancha barba de verdugo y nariz más corva que un alfanje.
Roberto Arlt
III Cuando entreabrió los labios, las inodoras brisas el inconstante vuelo pararon indecisas para aspirar el ámbar nacido en su carmín.
unto a la verde muralla que se extiende alrededor de Copenhague, se levanta una gran casa roja con muchas ventanas, en las que crecen balsaminas y árboles de
ámbar.
Hans Christian Andersen
Era el ama de llaves del anciano rey de los elfos, estaba emparentada de lejos con la familia real y llevaba en la frente un corazón de
ámbar.
Hans Christian Andersen
Grandes palmeras se alzaban esbeltas hasta el techo; el sol parecía hacerlas transparentes, y a sus pies crecía una rica vegetación con flores rojas como fuego, amarillas como
ámbar y blancas como nieve recién caída.
Hans Christian Andersen
La momia de la luz del paraíso. La colmena es una estrella casta, Pozo de ámbar que alimenta el ritmo De las abejas. Seno de los campos Tembloroso de aromas y zumbidos.
Del cuerpo de Jesús aún te embalsama el ámbar celestial: aun le respira el desierto con ansia, y en la llama del sol, por cuanto de él entorno gira, el soplo del Señor se desparrama.