China

(redireccionado de Zhōnghuá Rénmin Gònghéguó)
También se encuentra en: Sinónimos.

china

(De origen incierto.)
1. s. f. Piedra pequeña jugar a tirar chinas al estanque.
2. coloquial Dinero, riqueza.
3. poner chinas a una persona coloquial Crearle dificultades temiendo que llegase a ganar, le puso chinas a lo largo del proceso de selección.
4. tocar a una persona la china coloquial Se usa para indicar que en una persona recae la mala suerte.
5. tropezar en una china coloquial Detenerse en cosas sin importancia tenemos muchos asuntos urgentes que tratar, no tropieces en una china.

china

(De China, país oriental.)
1. s. f. ARTES DECORATIVAS Cerámica fina y traslúcida de la que se hacen tazas y platos y objetos decorativos encargó una vitrina para exponer la china que recibió como herencia. porcelana
2. FARMACIA Raíz medicinal de una hierba parecida a la zarzaparrilla.
3. TEXTIL Tela de seda o lienzo que viene de China o se labra imitándola.

china

(Del quechua china, hembra de los animales, sirvienta.)
1. s. f. Argent. Mujer del gaucho.
2. Argent., Urug. Concubina, amante.

china

 
f. Piedra pequeña.

china

  (de China)
f. bot. Planta de la familia liliáceas (Smilax pseudochina), parecida a la zarzaparrilla.
Tejido de seda o lienzo que viene de China, o el labrado a su imitación.
Porcelana de China, o porcelana en general.

china

  (voz quechua)
f. (Amér.) India o mestiza en general. Según los países tiene acepciones especiales, como india que se dedica al servicio doméstico, aya, niñera; en algunas partes amante o concubina.
(Colomb.) Peonza, trompo.

China (Zhōnghuá Rénmin Gònghéguó)

 
Estado de Asia central y oriental. Limita con Corea del N, Rusia y Mongolia al N, los mares Amarillo, de la China Oriental y de la China Meridional al E, Vietnam, Laos, Myanmar, India, Bután y Nepal al S y Afganistán y Rusia, Kazakistán, Kirguistán, Tadjikistán y Pakistán al O. Su extensión es de 9 573 991 km2 con un total de 1 350 000 000 h. La capital es Pekín. La moneda y el idioma oficial son, respectivamente, el yuan (dólar de Hong Kong en Hong Kong; pataca en Macao) y el chino. Las religiones mayoritarias son el confucianismo, el taoísmo y el budismo. Su relieve se caracteriza por la importancia de sus cadenas montañosas. Estructuralmente, el país se divide en tres grandes regiones: la oriental, la sudoccidental y la noroccidental. La región oriental presenta un relieve complejo con amplios valles y cuencas (al NE), regiones accidentadas de altitud moderada (al O), colinas (al SE), y llanuras aluviales (al S). La llanura del NE ocupa la región histórica de Manchuria y se halla rodeada de montañas antiguas. Al O de esta amplia llanura se extienden regiones accidentadas altamente erosionadas. Las colinas del SE presentan altitudes inferiores a los 2 000 m, culminando en los montes de Nanjing (1 922 m). Al O de Nanjing se encuentra un conjunto de tierras altas compuestas por materiales calizos. En el S se halla una gran llanura aluvial que ocupa el territorio que se extiende desde Pekín a Shanghai. La región sudoccidental o bloque tibetano está formada por un conjunto de mesetas y cadenas montañosas de orientación paralela, que se inician al S con la vertiente septentrional de la cordillera del Himalaya. Al O se encuentra la meseta occidental, rodeada por las montañas más altas del mundo: Gonggeershan (7 719), el Everest, el pico más alto de la Tierra (8 848 m). La región noroccidental se caracteriza por el predominio de las mesetas. La de Xinjiang está dividida en dos grandes conjuntos por una cordillera de dirección E-O: los Tian Shan o montes Celestes, pico Pobedy (7 439 m), y la depresión de Dzungaria. La parte S es una gran cuenca con alturas que oscilan entre los 700 y los 1 400 m, con el desierto de Takla Makan en el centro. Al E de Xinjiang, se encuentra la meseta de Mongolia interior; con una altitud media de 1 000 m, donde se encuentran los desiertos de Gobi y Ordos. El país puede dividirse en dos grandes climas: la China oriental o monzónica, subdividida entre una zona continental del NE y una zona subtropical del S; y la China occidental, fría y árida, que comprende los desiertos del NO y las tierras tibetanas. La región oriental se caracteriza por la presencia de los monzones; el de invierno es una masa de aire polar, fría y seca, mientras que el monzón de verano es un viento cálido y húmedo. El fenómeno monzónico explica la notable pluviosidad durante el verano, y la existencia de inviernos secos y fríos en la parte mas sudoriental. La zona NE del país (Manchuria) presenta un clima continental, con precipitaciones moderadas. En el SE el clima es de tipo subtropical, húmedo y caluroso. En la China occidental, en cambio, la cordillera del Himalaya ejerce la función de barrera, evitando la penetración del monzón de verano. El clima se vuelve más seco cuanto más al interior, y más frío cuanto más al N (desiertos fríos de Takla Makan, Ordos y Gobi). La regionalización climática de China, junto a las características del suelo, se traduce en una clasificación por zonas de la cubierta vegetal: al NE se presentan tipos de vegetación diferenciados, según la naturaleza de los suelos; los terrenos aluviales con estepa densa y una sustitución progresiva del bosque natural por cultivos agrícolas, mientras que en los suelos castaños se desarrollan bosques caducifolios. En la zona SE del país la alta pluviosidad provoca suelos pobres por lo que son comunes los bosques tropicales. Hacia el N se alternan los bosques caducifolios y perennifolios, configurando el denominado bosque chino. En los valles tibetanos, al SO del país, se puede encontrar una vegetación densa, integrada sobre todo por coníferas. China cuenta con numerosos ríos de muy diverso caudal. Las cuencas hidrográficas son las del Pacífico, el Índico y el Ártico. La del Pacífico, la más importante, se desarrolla enteramente en territorio chino. Sus tres ejes fluviales más importantes son el Huanghe, Changjiang, o río Azul, y el Hsi. La población de China se compone de un gran número de grupos étnicos de tronco mongol. En su mayoría, la población pertenece al grupo han (chino), concentrada en la mitad oriental ocupando el 40% del territorio. El resto lo componen 55 grupos minoritarios que se localizan preferentemente en el O y en la periferia del país. El país se compone de cuatro grandes familias lingüísticas y étnicas: la sino-tibetana y la altaica son las más importantes; la indo-europea y la austro-asiática son minoritarias. A la familia sino-tibetana pertenecen los han, los manchúes, los chuang, los tibetanos y los miao-yao. En algunas regiones, sobre todo al SO, aparece una mezcla de varios grupos étnicos diferentes. China es el país más poblado de la Tierra, una quinta parte de la población mundial vive en él. A mediados de la década de 2000 el país superaba los 1 300 millones de habitantes, mientras que el crecimiento vegetativo se situaba alrededor del 1,5%, con una tasa de mortalidad relativamente baja y una natalidad elevada. Las densidades de población más elevadas se encuentran en la costa y en los valles aluviales fértiles (donde superan los 1 000 h. por km 2), las menores se encuentran en la zona occidental del país (zona más montañosa). La población china es mayoritariamente rural pero a partir de 1950 se produjo un progresivo aumento de la población urbana. Las ciudades se han convertido en importantes núcleos industriales, con la puesta en explotación de las minas de carbón, minas de hierro, combinado siderúrgico junto con industrias de transformación. La planificación de la economía (1949-78) se realizó a través de los denominados planes quinquenales que albergaban la reforma agraria (colectivización del campo), la nacionalización de la industria pesada y de una parte importante de las industrias ligeras, el monopolio estatal sobre el comercio interior y exterior, la construcción de vías de comunicación y el sistema educativo. El Estado chino dio fin a la política de autosuficiencia económica en 1978 y modificó el sistema de gestión industrial y privatización de pequeñas parcelas rurales. La caída del comunismo en la Europa del Este (1990-91) planteó al estado la necesidad de unirse a la economía de mercado, lo que aceleró las reformas económicas provocando grandes desigualdades entre las distintas zonas. A pesar de los progresos en la vía de la industrialización, China continúa siendo un país eminentemente agrícola. Debido a las características topográficas y climáticas, un gran porcentaje de la tierra es improductiva. Las cosechas más importantes son las de arroz, que ocupa una tercera parte del total de la superficie cultivada, trigo, maíz, soja y té. Se cultivan legumbres y hortalizas (boniatos y patatas), destacando también los productos industriales como algodón, caña de azúcar, remolacha azucarera, yute, cáñamo y tabaco o productos tropicales (cacahuete). La ganadería, importante sobre todo en el ganado porcino, con ganado bovino y caballar como tracción para las labores intensivas. La ganadería extensiva (ovejas y caballos) aparece allí donde no es posible la agricultura. La actividad pesquera marítima y fluvial es también muy importante. El país posee grandes reservas de carbón, hidrocarburos, yacimientos petrolíferos y gas natural. El subsuelo contiene grandes reservas de hierro, manganeso, molibdeno, volframio, cobre, bauxita y estaño, y minerales no metálicos como la sal a lo largo de la costa. La industrialización china ha dedicado un máximo esfuerzo al sector eléctrico, al sector de la industria pesada (siderúrgica), textil (algodón, lana, seda y, en menor medida, fibras sintéticas). La industria mecánica tiene como principal actividad la fabricación de camiones y tractores. También son destacables las industrias de construcción naval, de material ferroviario, de material eléctrico, de equipamientos agrícolas y la industria química (fertilizantes y el sector petroquímico). Uno de los mayores problemas de la economía china es la insuficiencia de la red viaria y su desigual desarrollo a través del territorio. Pekín, Shanghai y Cantón poseen aeropuertos internacionales. El comercio exterior es un monopolio del Estado y constituye uno de los principales objetivos para desarrollar la economía.
hist. La civilización china se remonta a una antigüedad que supera los 200 000 años. Se originó en las cuencas fluviales del N con la aparición y desarrollo de una agricultura intensiva. El movimiento colonizador hacia el S estimuló la implantación de la cultura del arroz. La expansión de China hacia el O se produjo para controlar las amenazas de los pueblos nómadas. Las barreras geográficas interiores favorecieron la división política; a pesar de ello, existió una unidad en cuanto a la organización social y la explotación agrícola. El descubrimiento del bronce (2 000 a C) acompañó a la primera dinastía histórica, denominada Shang (ss. XVIII al XII a C). Ésta, debilitada por los pueblos vecinos, fue sustituida por la dinastía Zhou, entre los ss. XII y III a C, que impuso una organización de tipo feudal. A mediados del s. VIII a C, las invasiones nómadas del N pusieron fin al poder de los Zhou. Durante los ss. IV y III a C, las disputas feudales concluyeron con el triunfo de la dinastía de los Qin (221-206 a C), que creó las bases del Imperio. El país se organizó con una administración centralizada e intentó la unificación de la cultura china. Finalmente, adoptó una política defensiva ante las continuas amenazas de los pueblos invasores, (construcción de la Gran Muralla). Esta costosa política provocó una sublevación donde triunfó la dinastía Han (206 a C-220 d C), cuya política continuó la obra unificadora de los Qin, impusieron el confucianismo y la introducción de un funcionariado fiel (mandarines). La dinastía Han coincidió con un período de expansión territorial, comercial y agrícola. Las sublevaciones campesinas y los ataques de los nómadas llevaron a su decadencia y se inició la época denominada de los tres reinos y las seis dinastías (220-280). Durante este período el país se vio sometido al ataque de pueblos nómadas, lo que provocó una intensa emigración hacia el S y una gran difusión del budismo y del taoísmo. La hegemonía de los Topa-Wei (385-557) unificó el N, y adoptaron oficialmente el budismo. En el año 581, Yang Jian, funcionario del reino del N, consiguió someter a la región del S, se inició la dinastía Sui (581-618), que reunificó el país. La nueva dinastía Tang (618-907) continuó la obra de los Sui e inauguró uno de los períodos más brillantes de la historia de China. La dinastía Tang inició la decadencia con la derrota ante los árabes en 751 y cayó en 907. Se inició el período denominado de las cinco dinastías, que se prolongó hasta 960, caracterizado por el caos político. La dinastía Sung (960-1280) llevó a cabo una nueva unificación y fundamentó su ideología en un confucionismo autoritario. La dinastía perdió el control del NE del Imperio, a causa de la formación de reinos bárbaros dentro de sus mismas fronteras. China quedó dividida en dos zonas: la mitad septentrional, ocupada por los Song, y la mitad meridional, en poder de los mongoles. La unión de los mongoles bajo el poder de Gengis Khan en 1206, acabó en 1233 con la conquista del S. Finalmente en 1279, todo el territorio quedó bajo la autoridad de la dinastía de los Yuan. Éstos desarrollaron las posibilidades comerciales de China con el resto del mundo conocido (viajes de Marco Polo). Políticamente, los mongoles monopolizaron los altos cargos del gobierno, la situación de los campesinos fue empeorando progresivamente y a partir de 1325 se generalizaron las revueltas populares. En 1368 tuvo lugar la sublevación del monje budista Zhu Yuanzhang, que terminó con la dinastía Yuan. La dinastía nacional de los Ming (1368-1644) se caracterizó por la revalorización de la época clásica. Durante este período se desarrolló la actividad comercial marítima. A partir de mediados del s. XVI se multiplicaron los contactos con el exterior y aparecieron los primeros europeos. Sin embargo, la actividad de los piratas japoneses provocó una creciente inestabilidad, aprovechada por los manchúes, que conquistaron todo el Imperio en 1644. Los manchúes proclamaron la dinastía Qing o Manchú (1644-1912), reconocida por toda China en 1658. El primer siglo de dominio manchú significó una etapa de estabilidad interior y un momento de máxima expansión territorial. Por otro lado, el comercio se incrementó con el asentamiento de colonias europeas y la población experimentó un incremento espectacular. El período de prosperidad económica, sin embargo, acabó a fines del s. XVIII. El principal motivo fue la ausencia de la Revolución Industrial, aprovechada por los occidentales para copar el mercado chino a través de la fuerza si era necesaria (Guerra del opio, 1839-42), y consiguieron ventajosas condiciones. China, abierta ya al comercio, se convirtió en presa de los intereses extranjeros. Esta situación, refrendada en el Tratado de Pekín (1860), no cambió hasta que revueltas nacionalistas como la protagonizada por los bóxers en 1900 debilitaron la dinastía Qing hasta el punto de hacer triunfar, en 1911, la revolución liderada por Sun Yat-sen, que había fundado el partido nacionalista conocido como Kuomintang, y tenía como principios fundamentales la unificación nacional, la democracia y el aumento del nivel de vida del pueblo. A partir de 1917 el gobierno de Pekín dirigió la política exterior hacia la cancelación de los privilegios extranjeros. En 1923, ante el abandono de las potencias occidentales, buscó el apoyo soviético y lo consiguió a cambio de aliarse con el recién fundado Partido Comunista Chino de Mao Zedong. En 1925, el general Chiang Kai-shek conquistó el poder mediante un golpe de Estado y unificó el país. Receloso del poder de los comunistas, inició la segunda guerra civil (1927-36). A pesar de que Chiang expulsó a los comunistas del S de China, no fue capaz de controlar el N (la larga marcha). Aprovechando la contienda, los japoneses invadieron Manchuria (1931), en 1937 atacaron el N del país y se inició la segunda Guerra chino-japonesa (1937-45). En 1945, tras la retirada japonesa, se reanudó la guerra civil que finalizó con el triunfo de Mao, que conquistó toda China en 1949, excepto la isla de Taiwan (Formosa), donde Chiang constituyó un gobierno nacionalista y proclamó la República Popular de China. Esto representó el inicio de un proceso de intensas transformaciones políticas, económicas y sociales. Se inició una reforma agraria que puso fin al tradicional sistema latifundista. En 1950 se ocupó el Tíbet, al ser una posición estratégica. El gran salto adelante de 1958 se propuso acelerar la implantación de la sociedad comunista, encuadrando a los ciudadanos en comunas populares. En 1960 las relaciones con la Unión Soviética entraron en una profunda crisis. Internamente, el partido se dividió en dos sectores: uno partidario de mantener la pureza ideológica del comunismo chino, representado por Mao, y el sector revisionista de Deng Xiaoping, partidario de la coexistencia pacífica. En 1966, el triunfo del sector más radical se materializó con la campaña denominada Revolución Cultural, exaltación de las doctrinas de Mao, y que promovió la sustitución en el partido de los revisionistas. El IX Congreso del Partido Comunista (1969) representó el fin del proceso revolucionario y la estabilización de la dirección política y militar del país. En la década de 1970, la política internacional china se orientó hacia la distensión y la moderación en política exterior. En 1975 se promulgó una nueva Constitución basada en los principios de la Revolución Cultural, y comenzó una campaña antirrevisionista. Sin embargo, tras la muerte de Mao (1976), Hua, el nuevo hombre fuerte del país, encarceló a los elementos más izquierdistas, con lo que inició una nueva era más pragmática. La política de modernización y liberalización creada a raíz de la muerte de Mao, se fortaleció cuando Deng Xiaoping se convirtió en el nuevo líder. Este proceso llevó a compromisos para el retorno de los enclaves coloniales a China (Hong-Kong y Macao). En la década de 1980, las demandas populares en favor de la democracia se hicieron cada vez más fuertes, cortadas sangrientamente por la represión (hechos de Tiananmen en 1989). Con la caída del comunismo en la Europa del Este y el derrumbamiento de la Unión Soviética (1990-91), China vio la necesidad de restablecer las relaciones con los países de libre mercado. A fines de 1992, se consagró la línea propugnada por Deng del llamado socialismo de mercado con características chinas, que tenía como principio fundamental la apertura hacia el exterior. Jiang Zemin fue nombrado presidente de la República en marzo de 1993 y Li Peng fue reelegido primer ministro. Un mes más tarde, China y Taiwan iniciaron las primeras conversaciones directas desde 1949. En 1996, inició maniobras militares intimidatorias frente a las costas de Taiwan, provocando la intervención de los E.U.A. A principios de 1997 falleció Deng Xiao Ping; Jiang Zemin se convirtió en el nuevo hombre fuerte de China. Ese mismo año, Hong Kong pasó nuevamente a ser jurisdicción china como Región Económica Especial. En abril del mismo año Rusia y China firmaron un acuerdo histórico que puso fin a sus disputas fronterizas. En 1998 la crisis financiera que afectó al sudeste asiático y una serie de desastres naturales, repercutieron negativamente en la economía china. En 2000 China llegó a un acuerdo económico con la Unión Europea. La inclusión de China en la Organización Mundial del Comercio parece cercana. En 2002 China ingresó en la Organización Mundial del Comercio (OMC) y se designó a Pekín sede de los Juegos olímpicos de 2008 y a Shanghai sede de la Exposición universal de 2010. En 2003 Hu Jintao sucedió a Jiang Zemin en la presidencia de la República. Durante su mandato, China registró un gran crecimiento, hasta convertirse en la cuarta potencia económica del mundo. En 2007 la Asamblea Nacional Popular aprobó la primera ley de propiedad privada, cuyas disposiciones no afectaron a las tierras de cultivo. En 2008 independentistas tibetanos protagonizaron manifestaciones en favor de la libertad, que fueron reprimidas por las autoridades chinas. Poco después se celebraron con éxito los Juegos Olímpicos de Pekín. En 2010 tuvo lugar un histórico acuerdo comercial con Taiwán y se anunció que China superaba a Japón y se colocaba como segunda potencia económica mundial, solo por detrás de Estados Unidos. En 2013 Xi Jinping fue nombrado presidente de la República.
b. art. La literatura china es una de las más fecundas y creativas del mundo. Se caracteriza por ser un género fundamentalmente culto, debido a la extrema complejidad de la escritura caligráfica, que busca producir, sobre todo en la poesía, tanto un efecto visual como de lectura oral. La tradición literaria propiamente dicha se inició a partir de la instauración de la dinastía Zhou, en el s. XII a C, con un propósito fundamentalmente didáctico. El primer poeta chino conocido fue Qu Yuan (ss. IV-III a C), con diversas elegías. Las primeras colecciones de autoría individual fueron el Libro de la razón suprema (el Tao) y el Lun yu, conocido como Analectas (conversaciones). Con la unificación del Imperio por la dinastía Qin (221-206 a C), aparecieron las baladas o cantos populares (yuefu), que dieron lugar a una nueva forma poética, el kushi, o poemas de carácter antiguo. Bajo la dinastía Han se consolidó un modelo de lenguaje escrito culto, el wenyan o literatura erudita hasta el s. XX. En la dinastía Tang (618-907), se cultivó la poesía con más de dos mil poetas entre los que destaca Li Bo, representante del espíritu budista. Dentro de la poesía existieron dos géneros dominantes: el shi, poesía erudita y tradicional, y el ci, lírica popular. La dinastía Yuan (1279-1368) trajo consigo una diversificación de las actividades literarias (género dramático y operístico). Durante la dinastía Ming (1368-1644), la literatura estuvo caracterizada por la emulación de los clásicos del pasado. Durante el s. XVI la novela alcanzó el momento de máximo esplendor. La dinastía Qing (1644-1911) prolonga la imitación de las formas clásicas. En este mismo período Zao Zhan escribió la novela china más conocida, Sueño de la morada roja. Después de 1842 la cultura china se abrió al mundo occidental, movimiento conocido como la Revolución de la poesía china. La entrada de China en el mundo moderno, con la proclamación de la República (1911), mostró la ineficacia del lenguaje clásico para la transmisión de nuevas ideas. Las convulsiones políticas que tuvieron lugar durante la década de 1920 determinaron la instrumentalización política de la literatura. Tras el establecimiento de la República Popular en 1949, la literatura continuó empleándose para transmitir ideales políticos. Tras la muerte de Mao se produjo un retorno de los viejos escritores de influencias burguesas. Renacieron autores que habían sido marginados durante la Revolución Cultural (Ba Jin, Qu Bo, Ding Ling, Tien Jien y Ai Quing, entre otros), y surgieron nuevos escritores, como los autores de cuentos Liu Xinwu y Zhang Jie. En China el arte ha tenido un largo desarrollo y una destacada valoración social. Las primeras manifestaciones artísticas se utilizaron fundamentalmente para piezas ornamentales, armas y utensilios. Bajo la dinastía Han (206 a C-220 d C), el arte experimentó un importante florecimiento. Por otro lado, a la dinastía Han correspondió la construcción de la Gran Muralla (221-206 a C). La introducción del budismo dio paso al desarrollo de la plástica china, con la construcción de figuras de piedra de Buda. Los Tang inauguraron la denominada Segunda Edad de Oro de la historia del arte chino. Se fabricaron numerosos objetos destinados a la exportación. Durante la época Song (907-1279) la pintura experimentó un notable desarrollo con la introducción de elementos de la naturaleza y del expresionismo, sobre todo a base de tinta china sin colores, de raíz budista. Con la dinastía Ming (1368-1644), tuvo lugar un retorno entusiasta a las formas antiguas de la cerámica y la porcelana. Durante los ss. XIV y XV el tradicional arte de la laca experimentó un impulso remarcable. Por su antigüedad, el jade constituye la segunda tradición china. La historia de la música se divide en cuatro grandes períodos: la dinastía Zhou, la Tang, la Qing y el último abarca la época contemporánea. Durante la dinastía Song (960-1279), se formó el drama musical y la clásica ópera china (kunju) que influyó en la ópera pequinesa (jingju), surgida en el XIX. La música del s. XX se inició con la generalización de los conjuntos orquestales con influencias japonesas y occidentales. A partir de la revolución de 1949, se dio un importante impulso al estudio de la música y a la utilización de la canción y del grupo coral con finalidades propagandísticas, de estímulo al trabajo y de conmemoraciones oficiales. En el último cuarto del s. XX la música occidental ejerció una fuerte influencia sobre la música china. Sin embargo, los compositores más recientes se orientan hacia nuevas fórmulas, basadas en la tradición ancestral.

China

('ʧina)
sustantivo femenino
país del este de Asia, el más poblado del mundo República Popular de China
Sinónimos

china

sustantivo femenino
1 lampatán (raíz medicinal).
3 (Cuba y Puerto Rico) naranja.
Traducciones

China

Китай

China

Chinesin, Reich der Mitte, China

China

China

China

Cina, cinese

China

Čína

China

Kina

China

Kiina

China

Kina

China

中国

China

중국

China

Kina

China

Chiny

China

Kina

China

ประเทศจีน

China

Çin

China

Trung Quốc

China

中国

China

中國

China

סין

China

SFChina

china

1 SF
1. (= porcelana) → china, chinaware
2. (= piedra) → pebble
poner chinasto put obstacles in the way
tocarle a algn la china nos tocó la china de ser niños en los cincuentawe had the misfortune o bad luck to be children in the fifties
te ha tocado la china de cuidar de los niñosyou drew the short straw, you've got to look after the children
3. [de droga] → lump, piece
4. (= seda) → China silk
5. chinas (= juego) game played with pebbles
6. (Andes) (= trompo) → spinning-top
7. (= abanico) → fan, blower
8. (Caribe, Méx) (= naranja) → orange
V tb chino

china

2 SF (Andes, Cono Sur) (= niñera) → nursemaid
V tb chino