Ejemplos ?
—Son las infamias que impone el amor, pero desgraciadamente ya soy viejo para que ninguna mujer las cometa por mí. —Xavier, es preciso que me sacrifique.
la Reina de España, a don Xavier de Istúriz y Montero, caballero de la Orden Ilustre del Vellón Dorado, Gran Cruz de la Real y Distinguida Orden de Carlos III, de la Orden Imperial de la Legión de Honor de Francia, de las órdenes de la Concepción de Villa Viciosa y del Cristo de Portugal, senador del Reino, último presidente del Consejo de Ministros y primer secretario de Estado de S.M.C.
Álvaro de Luna; el 4 a Laura, la novia de Petrarca; el 5 a Egmont y Horn, el 8 a Jorge Sand; el 10 a Camöens; el 11 a Bacon; el 12 a Xavier de Maistre, el 14 a Kleber; el 17 a D.
–Mi curiosidad no ha recibido ningún gran golpe –se dijo Erdosain, y satisfecho de mantenerse insensible como uno de esos banqueros de las novelas de Xavier de Montepin, agregó, con la alegría interior de poder representar la comedia del hombre impasible–: ¿Así que se ha vuelto loco?
Había en ella algo extraño de mujer que percibe el aleteo de las almas que se van, y comunica con ellas a la media noche. Después de un silencio doloroso y largo, volvió a repetir: —¡Siempre, Xavier!
Mi señora tía la Marquesa de Tor me hace seña de que la siga, y me conduce a su cámara, donde llorosa y sola espera María Antonieta: Al verme entrar se ha puesto en pie clavándome los ojos enrojecidos y brillantes: Respira ansiosa, y con la voz violenta y ronca me habla: —Xavier, es preciso que nos digamos adiós.
Francisco Xavier Elio, deseando terminar las desagradables diferencias ocurridas en estas Provincias, han conferido sus plenos poderes, la referida Exma.
Antes que la anciana señora pudiese responder, Una voz que las lágrimas enronquecían y velaban, gimió a mi espalda: —¡Siempre, Xavier!
Mi noble tía dudó: Bajo sus arrugas y su gesto adusto conservaba el candor sentimental de todas las viejas que fueron damiselas en el año treinta: —¡Xavier, no intentes separarla de su marido!...
María Antonieta fué exigente como una dogaresa, pero yo fuí sabio como un viejo cardenal que hubiese aprendido las artes secretas del amor, en el confesionario y en una Corte del Renacimiento. Suspirando desfallecida, me dijo: —¡Xavier, es la última vez!
Quizá algo de ello pueda ya vislumbrarse a través de esta otra anotación intrascendente que encuentro en el “Diario” llevado desde 1789 a 1793 por nuestro ilustre compatriota Francisco Xavier de Viana, en su viaje científico a bordo de la fragata “Descubierta” (año 1790): “Enero 7” – el marinero inglés Loftus falleció al día siguiente de haberle administrado a S.M.
Wafik Kamil; el Observador Permanente de la Organización Internacional de la Comunidad de Habla Francesa ante la Oficina de las Naciones Unidas en Ginebra, Sr. Xavier Michel; el Jefe de la División de Organizaciones Internacionales del Comité Internacional de la Cruz Roja, Sr.