Violante

Violante

 
(m. 1251) Reina de Aragón en 1235-51, por su matrimonio con Jaime I. Era hija de Andrés II, rey de Hungría.

Violante

 
(m. 1300?) Reina de Castilla y de León por su matrimonio con Alfonso X el Sabio en 1246, hija de Jaime I y de Violante. Apoyó a sus nietos, los Infantes de La Cerda, en sus pretensiones al trono.
Ejemplos ?
Aunque monjas, no habían dejado de ser mujeres y curiosas y perdían su latín por adivinar tanto el motivo de la pena como el misterio que para ellas debía significar la cadenilla. Cansadas al fin de murmuraciones, bautizaron a Violante con el nombre de La monja de la llave.
Y así corrió otro año hasta que murió Violante, casi de una manera súbita, víctima de los sufrimientos morales que la devoraban. Entonces las monjas desprendieron de su cuello la misteriosa llavecita de oro, que tan intrigadas las había traído, y abrieron con ella una pequeña caja de sándalo que Violante guardaba cuidadosamente en un mueble de su celda.
Bernardo Juan y Doña Violante Santacilia le procuráron dar desde su tierna edad la mas completa educación; de suerte que habiendo entrado (después de venir de Malta) en 1729 en la Compañía de Guardias Marinas de Cádiz, se distinguió en ella no menos por su talento, aplicación y progresos, que por su espíritu y serenidad en las primeras campañas de mar.
Pero es el caso que Violante se daba trazas para, al descuido y con cuidado, echar en el chocolate de la dueña algunas gotas de extracto de floripondios, que producían en la beata un sueño que distaba no mucho del eterno.
En la noche de mayo de que hablamos al principio, apenas acabó el galán de escalar el balcón, cuando un acceso de tos lo obligó a llevar a la boca su pañuelo de batista, retirándole al instante teñido en sangre, y cayendo desplomado en los brazos de la joven. No es para nuestra antirromántica pluma pintar el dolor de Violante.
Pero Violante tenía un hermano nombrado don Sebastián, oficial de la escolta del virrey, el cual hermano se trataba íntimamente con el capitán de escopeteros Rui Díaz de Santillana; y como el diablo no busca sino pretexto para perder a las almas, aconteció que el capitancito se le entró por el ojo derecho a la niña, y que hubo entre ambos este dialoguito: -¿Hay quien nos escuche?
Doña Violante de Rivera, dicho sea en puridad, era una linda limeña de ojos más negros que una mala intención, tez aterciopelada, riza y poblada cabellera, talle de sílfide, mano infantil y el pie más mono que han calzado zapaticos de raso.
Don Sebastián principió por irritarse; mas, calmándose luego se encaminó al cuarto de Violante, echó sobre sus hombros al muerto, se descolgó con él por la escala del balcón, y merced a la obscuridad ya que en esos tiempos era difícil encontrar en la calle alma viviente después de las diez de la noche, pudo depositar el cadáver en la puerta de la Concepción, cuya fábrica estaba en ese año muy avanzada.
Y en efecto, algunos días después Violante tomaba el velo de novicia en la Encarnación, única congregación de monjas que, por entonces, existía en Lima.
Volvamos a Violante de Rivera, cuya toma de hábito y profesión solemne, que para siempre la apartaba del mundo, se realizaron con un año de intervalo en la primitiva casa de las monjas.
Era de 1298 naçio el infante don Juan. Era de 1299 naçio la infanta donna Violante. Era de mill y treçientos naçio el infante don Jaimes.
Doña Violante de Cisneros, limeña, monja definidora en el monasterio de la Concepción y que gozaba de gran reputación como poetisa, escribió para estas exequias unos endecasílabos.