Tratado de Lisboa

Lisboa, Tratado de

 
polít .Acuerdo firmado en 2007 por todos los estados miembros de la Unión Europea. Reforzó la política exterior y de seguridad conjunta y creó la figura del presidente de la Unión Europea. Entró en vigor en 2009.
Ejemplos ?
Nota: Este artículo, equivalente al artículo 123 del tratado de Lisboa, prohíbe directamente a los gobiernos nacionales o a cualquier otro organismo público recibir financiación del Banco Central.
El 18 de junio de 1701 se firmó el Tratado de Lisboa que estipulaba que España cedería definitivamente a Portugal la Colonia del Sacramento, revocando el acuerdo hispano-portugués de 1681.
El Tratado de Maastricht o de la Unión Europea, firmado en febrero de 1992 y en vigor a partir de 1993, introdujo una nueva estructura institucional, la cual se mantuvo hasta la entrada en vigor del Tratado de Lisboa.
El potente impulso que en el ámbito institucional ha supuesto para la política común de seguridad y defensa el Tratado de Lisboa, y la cada vez más patente evidencia que ofrecen en la industria de la defensa las economías de escala que produciría una política común, o cuando menos coordinada, a nivel europeo, con manifiestas ventajas para países más obsoletos o menos desarrollados militarmente, así como el creciente desarrollo de una fragmentada pero verdadera política exterior y de seguridad común, parecen apuntar, con el fuerte impulso de un núcleo duro de países encabezados por Francia (Italia, España, Polonia, etc...
Puesto en funcionamiento con la entrada en vigor del Tratado de Lisboa el 1 de diciembre de 2009, este cargo combina estos tres instrumentos de actuación, que se reflejan en el desempeño nato de tres funciones orgánicas: el AR es el más alto mandatario del Consejo en la PESC, que encabeza; es presidente del Consejo de Asuntos Exteriores; y es, finalmente, uno de los vicepresidentes de la Comisión, en cuyo seno se encarga de la cartera de Relaciones Exteriores y coordina el conjunto de la acción exterior asumido por la Comisión.
Sin embargo, con la entrada en vigor, el 1 de diciembre de 2009, del Tratado de Lisboa, la Unión Europea sucedió, por completo aunque con ciertas particularidades, a las Comunidades Europeas y asumió con ello su personalidad jurídica única como sujeto de Derecho internacional.
Para el mejor ejercicio de sus funciones y una mayor coherencia en las políticas, el AR cuenta, además de las estructuras administrativas de la Comisión y de la Secretaría General del Consejo, con la permanente asistencia en sus actividades de un Servicio europeo de acción exterior, que dirige, y con sus estructuras interna (su cuartel general se sitúa en Bruselas) y externa (las Delegaciones de la Unión en el extranjero, o "embajadas"). La entrada en vigor del Tratado de Lisboa en 2009 ha supuesto la unificación de la representación exterior comunitaria.
En virtud del Tratado de Lisboa, el Presidente será elegido por el Parlamento Europeo sobre propuesta del Consejo, que posteriormente lo nombrará.
Con la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, los símbolos de la UE como la bandera, el lema, el himno o el Día de Europa no son jurídicamente vinculantes, aunque todos ellos se encuentran en uso.
A pesar del considerable esfuerzo de unificación de la representación exterior de la Unión que supuso el Tratado de Lisboa, la especificidad de algunas de las actividades desarrolladas por ciertas instituciones comunitarias en el ámbito internacional aconseja en ocasiones una cierta autonomía de gestión, que puede conllevar una adscripción orgánica ajena al Servicio Exterior, para el buen funcionamiento y la eficacia de sus servicios u oficinas propias en el exterior.
Adentrado ya el año 2007, el Consejo Europeo acordó que la Constitución había fracasado, a pesar de que la mayoría de las propuestas que incluía el texto se incluyeron posteriormente en la reforma de los tratados de la Unión, en contraposición a la constitución, la cual iba a reemplazar todos los tratados anteriores. De este modo, el 13 de diciembre de 2007, se firmó el conocido como Tratado de Lisboa.
La entrada en vigor del Tratado de Lisboa rebautizó esta política, significativamente, con el nombre actual de Política Común de Seguridad y Defensa, y reforzó significativamente sus capacidades y sus instrumentos de actuación real al abrir la posibilidad de establecer una cooperación estructurada permanente entre algunos Estados miembros más dispuestos y mejor dotados en materia de armamento y capacidades defensivas.